26/03/2026
Hoy quiero invitarte a reflexionar sobre algo que muchas veces vemos, escuchamos o incluso vivimos en silencio: la violencia en la escuela.
La violencia no solo es un golpe. También es una burla constante, un insulto que hiere, un rumor que destruye la reputación de alguien o cualquier acto que incomode, presione o dañe el cuerpo y la dignidad de otra persona. La violencia física, psicológica y sexual deja marcas que no siempre se ven, pero que pueden acompañar a una persona durante mucho tiempo.
Tal vez pienses que una broma no hace daño, o que quedarse callado es lo más fácil. Pero cada palabra y cada acción tienen un impacto. La escuela debería ser un lugar seguro, donde todos podamos aprender, crecer y sentirnos respetados. Cuando hay violencia, ese espacio se rompe.
Erradicar la violencia empieza por pequeñas decisiones: respetar las diferencias, no participar en burlas, defender a quien lo necesita y, sobre todo, no normalizar lo que está mal. Ser valiente no es hacer daño, es saber detenerlo.