18/02/2026
El ardor, el hormigueo y el adormecimiento en los pies no son síntomas aislados: son señales de que el sistema nervioso está bajo estrés. En muchos casos, el origen no está en el pie, sino en la columna lumbar y en los nervios que viajan hacia las extremidades.
El ardor suele relacionarse con irritación nerviosa o inflamación. Cuando una raíz nerviosa está comprimida —por ejemplo, por una hernia discal o estrechamiento del canal lumbar— el nervio puede enviar señales erráticas que el cerebro interpreta como quemazón. También puede aparecer en neuropatías periféricas asociadas a problemas metabólicos.
El hormigueo es una manifestación clásica de conducción nerviosa alterada. Ocurre cuando el nervio está parcialmente comprimido o sometido a presión sostenida. Esa interferencia distorsiona la transmisión eléctrica normal y produce la sensación de “cosquilleo”, como si el pie estuviera despertando después de estar dormido.
El adormecimiento indica una reducción más marcada de la señal nerviosa. Aquí el nervio no solo está irritado, sino que puede estar perdiendo capacidad de transmitir información sensorial. Esto es frecuente en compresiones prolongadas, neuropatías o alteraciones circulatorias que afectan la oxigenación del tejido nervioso.
Reconocer estos síntomas a tiempo es clave. No son molestias menores: son indicadores de que el sistema nervioso necesita atención. Un abordaje que combine evaluación clínica, movimiento terapéutico y manejo de la causa subyacente puede prevenir que el problema progrese.