30/08/2026
.
Hay momentos que creemos eternos.
El dolor, la tristeza, la incertidumbre… pero también la alegría, los logros y esos instantes que quisiéramos detener.
La vida está en movimiento constante.
Nada queda exactamente en el mismo lugar. Nosotros tampoco.
A veces lo difícil no es lo que está pasando, sino creer que será así para siempre. Y no. Incluso aquello que hoy pesa, cambia de forma con el tiempo.
También lo bueno pasa, y quizás por eso mismo aprendemos a valorarlo mientras está.
Vivir también es aceptar el movimiento: cerrar, abrir, perder, encontrar, soltar, comenzar de nuevo.
Todo pasa. Y en ese movimiento, nosotros también nos transformamos.
Para ese fragmento, esta línea final me gusta mucho:
“Nada es para siempre, pero todo puede transformarnos.”