07/05/2026
El síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) engloba cambios anatómicos y funcionales en los tejidos urogenitales, relacionados con el estado hipoestrogénico de la posmenopausia.
Los cambios genitourinarios observables en la exploración pélvica son crónicos y progresivos y pueden asociarse a síntomas genitales, sexuales y urinarios que afectan la calidad de vida y las relaciones íntimas.
La proporción de mujeres que refieren al menos un síntoma (sequedad va**nal, irritación, prurito o dispareunia ) oscila entre el 14 % y el 87 % de las participantes de los distintos estudios incluidos en la revisión.
El síntoma más referido es la sequedad va**nal (47 %-100 %), seguido de la dispareunia (20 %-77,6 %). La disuria y la urgencia son frecuentes, y la prevalencia de incontinencia urinaria es elevada (23 %-50 %).
La dispareunia y el dolor durante las relaciones sexuales son manifestaciones principales del SGM, junto con el retraso o la disminución del orgasmo, la disminución de la excitación y la lubricación y la reducción secundaria del deseo sexual, lo que puede reducir la satisfacción sexual y favorecer hipertonía del suelo pélvico y vaginismo.
El dolor introital y va**nal durante la actividad sexual se relaciona principalmente con cambios estructurales asociados a factores hormonales y al envejecimiento. La hipertonía del suelo pélvico y la hipersensibilidad al dolor también pueden contribuir a la dispareunia.
La reducción de la dispareunia se asocia con una mejoría de la calidad de la vida sexual de las mujeres durante la menopausia.
Tras la menopausia, la disminución de los estrógenos provoca adelgazamiento de los labios y la v***a, menor vascularización, atrofia va**nal y disminución de la secreción va**nal.
La pérdida de elasticidad da lugar a una va**na más corta y estrecha, lo que se asocia a dispareunia. Asimismo, la atrofia de la vejiga y la uretra se relaciona con aumento de la frecuencia urinaria, urgencia e incontinencia.
Los cambios en la flora va**nal, especialmente la disminución de lactobacilos, elevan el pH va**nal y predisponen a inflamación e infecciones recurrentes por bacterias gramnegativas y anaerobios.
Los signos de la exploración física son adelgazamiento y palidez de las mucosas, pérdida de elasticidad, presencia de petequias o sangrado al contacto, estrechamiento del vestíbulo y prominencia del meato uretral. La molestia del vestíbulo v***ar al tacto con torunda de algodón es frecuente en mujeres con dispareunia.
Los tratamientos aprobados para el SGM incluyen productos sin prescripción (lubricantes y humectantes va**nales) y medicamentos con prescripción (tratamiento estrogénico local [TEL], prasterona intrava**nal [dehidroepiandrosterona, DHEA] y ospemifeno oral, (no disponible en Chile).
El objetivo principal es aliviar los síntomas y el malestar asociado; restaurar la anatomía normal es un objetivo secundario que no siempre es posible, especialmente tras largos periodos sin tratamiento y con cambios fibróticos v***ares.
El tratamiento adecuado con dosis bajas de estrógenos locales puede ser menos eficaz en mujeres con SGM grave o en mayores de 60 años, aunque nunca es demasiado tarde para obtener efectos relevantes, especialmente en lo que respecta a los síntomas subjetivos.
Por este motivo, no existen limitaciones formales para el uso de TEL para aliviar los signos y síntomas del SGM en mujeres de edad avanzada.
La primera línea incluye lubricantes no hormonales durante la actividad sexual e hidratantes va**nales de acción prolongada de forma regular (2-3 veces por semana); en casos moderados-graves o refractarios, TEL; y en mujeres con síntomas vasomotores, tratamiento hormonal sistémico, que puede combinarse con TEL.
La fisioterapia del suelo pélvico es una opción conservadora que se ha estudiado cuando existe disfunción del suelo pélvico. Una guía de práctica clínica reciente sugirió que los síntomas urinarios del SGM deben tratarse en primera línea con cambios conductuales y, en segundo lugar, con TEL seguido de fisioterapia del suelo pélvico o tratamientos farmacológicos específicos para la vejiga.
Tratamiento estrogénico local: incluye numerosas formulaciones (comprimidos, anillos, cápsulas, óvulos, cremas, geles) y moléculas (estradiol, estriol, promestrieno, estrógenos equinos conjugados y estrona).
Las dosis bajas o ultrabajas de LET no elevan los niveles de estrógenos circulantes por encima del nivel medio de las mujeres no tratadas, por lo que son las dosis que se utilizan actualmente.
El TEL presenta efecto de clase en términos de eficacia, por lo que la prescripción se basa en las preferencias de la mujer en cuanto a la formulación.
El TEL presenta pocos efectos secundarios (flujo, infección micótica, sangrado, mastalgia) y no requiere la adición de progestágenos para proteger el endometrio.
Prasterona (DHEA) va**nal: Se administra por vía intrava**nal en mujeres posmenopáusicas con dolor sexual moderado-grave y otros síntomas del SGM, pudiendo ser especialmente útil cuando el vestíbulo v***ar está implicado
Ospemifeno oral: (disponible en Europa y EEUU) Es un modulador selectivo del receptor de estrógenos (MSRE) con acción agonista sobre el epitelio va**nal y efecto neutro o antagonista en el tejido mamario.
Síndrome genitourinario de la menopausia y cáncer de mama: El SGM es más grave y frecuente en mujeres con cáncer de mama, afectando hasta al 70 % de las pacientes, incluso en mujeres premenopáusicas, a causa del tratamiento complementario.
Tratamiento con estrógenos y andrógenos : No se recomienda tratamiento hormonal de la menopausia (THM) en mujeres con antecedentes de cáncer de mama.
El TEL no debe utilizarse como primera línea para tratar el SGM en mujeres en tratamiento hormonal. En mujeres en tratamiento con tamoxifeno, podrían usarse en dosis bajas.
Síndrome genitourinario de la menopausia y cánceres ginecológicos : La mayoría de los tratamientos para el cáncer ginecológico se asocian con insuficiencia ovárica prematura. En algunos tipos de cáncer, el THM sistémico puede utilizarse de forma segura para aliviar los síntomas de deficiencia estrogénica; éste es el caso de las supervivientes de cáncer de cuello uterino de tipo escamoso, cáncer de endometrio con buen pronóstico y algunos tipos de cáncer de ovario.
Síndrome genitourinario de la menopausia y otras enfermedades sistémicas : Las pacientes con lupus eritematoso sistémico activo o con factor anticardiolipina/anticoagulante lúpico presentan una contraindicación clara al uso de THM sistémico. En estos casos, basándose en la experiencia clínica (al no haber datos en la literatura científica), los autores proponen que el TEL en dosis bajas puede utilizarse con seguridad para tratar el SGM.
En mujeres con síndrome de Sjögren, los autores indican que el TEL y la prasterona no están contraindicados y pueden aliviar síntomas que no se controlan con lubricantes, humectantes u otras medidas hidratantes.
La sexualidad puede verse alterada en mujeres con enfermedades inflamatorias inmunomediadas. La artritis reumatoide y la espondiloartritis no son una contraindicación para la THM, mientras que la enfermedad inflamatoria intestinal se asocia a mayor riesgo de trombosis, por lo que se prefiere el estradiol transdérmico. En casos de SGM aislado, el TEL no está contraindicado.
Conclusiones : Los tratamientos hormonales va**nales para el SGM presentan pocas contraindicaciones. Su manejo requiere un enfoque individualizado para favorecer la salud genitourinaria, la longevidad y la actividad sexual.
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