24/05/2026
A veces hago humor con las cosas que escuchamos los nutricionistas en consulta, pero detrás de eso hay algo importante: la relación que nuestros hijos tendrán con la comida y con su cuerpo también se construye en casa.
Los niños no nacen odiando su cuerpo, sintiendo culpa por comer o pensando que deben “ganarse” la comida. Eso lo aprenden observándonos.
Cuando un adulto vive constantemente a dieta, habla mal de su cuerpo, clasifica alimentos como “buenos” o “malos”, siente culpa al comer o comenta el cuerpo de otros… los niños lo internalizan mucho más de lo que creemos.
Prevenir un TCA no es solo “no hablar de peso”. También es:
✨ enseñar que la comida no se castiga ni se premia
✨ permitir comer sin culpa
✨ dejar de moralizar los alimentos
✨ evitar comentarios sobre cuerpos
✨ y trabajar nosotros mismos en sanar nuestra relación con la comida
Porque sí, nuestros hijos nos escuchan… pero sobre todo nos miran.