28/03/2024
Me es imposible no escribir algún post sobre mi paso por San Pedro, un pueblo cercano, pero desconocido hasta hace unos meses para mí, que en poco tiempo se ganó mi corazón.
Llegué a la entrevista de trabajo siendo yo y me aceptaron como tal, tuve miedo por mi presentación, pero no fue impedimento para que me intentaran convencer de ser su staff de médicos.
Venía de trabajar en mi comuna, en el mismo lugar donde me hicieron los controles de niño sano y que por circunstancias de la vida tuve que salir rápido, renunciando en medio del caos, desapareciendo de un día para otro para mucha gente y con mucho que decir, pero al mismo tiempo que decido callar por mi forma de ver las cosas.
Si bien tuve la fortuna de tener varias otras ofertas de trabajo, me dió una corazonada que me hizo elegir San Pedro a pesar de no ser la oferta más tentadora económicamente. No sabía que me esperaba un calor terrible, con mal olor en el camino y con incendios forestales que harían que mi jornada se extendiera hasta las 12 am en ocasiones.
Pero me entregó mucho más que eso, me quitó el miedo de trabajar en la salud municipal, reparó gran parte de las heridas que dejó Navidad en mí (muchas que fui descubriendo en el camino).
Me enseñaron que con los mismos recursos las cosas se pueden hacer mejor si es que las personas adecuadas son buenas líderes y que, duela a quien le duela, tras 7 años de esfuerzo y estudio obtuve un título profesional que tiene que liderar equipos y que amerita respeto, límites y amabilidad.
Fueron solo 2 meses y medio donde crecí como persona y como médico, encontré un grupo humano bacán que desde el día 1 hasta el último tuvo un trato cordial hacia mí, y aunque algunos crean que es muy pronto, no dudo en decir que me regaló grandes amigos, unos colegas médicos increíbles y compañeros de trabajo con los que daba gusto arrancarse un ratito a conversar y reír.
Sé que fui un médico distinto al resto, porque eso es lo que busco. Que el primer día llegué con las uñas pintadas y exigiendo poner reggaetón en la urgencia, que no dudé en ser yo mismo con todos y hacer chistes cuando los pacientes llegaban y llegaban sin a veces tener tiempo de ir al baño. Y demostraron aceptarme tal cual soy, adecuándose a mi forma de trabajar y muchas veces enseñándome cosas de las que no te enseña la U, ayudándome a desarrollar ojo clínico de aquellos que aún no siendo médico, tienen más años de circo que uno.
Navidad también me enseñó muchas cosas lindas y me dejó amigos a los que a pesar de algunas persecuciones aún sigo viendo, pero no puedo negar que hubo muchos momentos oscuros que solo me hicieron confirmar que nadie es profeta en su propia tierra, y que hay veces en que es mejor arrancar y servir para otras batallas.
Cada trabajo es distinto, pero al menos para mí, todas las renuncias han dolido igual, aunque hoy lo hago por mi futuro y si bien aún no sé mi destino, me quedo tranquilo porque sé que he hecho las cosas bien.
Gracias🫶
PD: Prissila, Juan Esteban, Vanessa invitación a conversar con este pueblito vecino, que puede servir de ejemplo para mejorar la salud en nuestra comuna!