10/05/2026
Durante gran parte del siglo XX, distintas teorías psicológicas y psiquiátricas responsabilizaron a las madres del origen de múltiples trastornos mentales y del desarrollo humano. Desde el autismo hasta la esquizofrenia, pasando por los TCA e incluso la orientación sexual, se construyeron explicaciones basadas más en prejuicios e interpretaciones teóricas que en evidencia científica.
Hoy sabemos que estas ideas fueron profundamente reduccionistas y dañinas. La investigación actual entiende estos fenómenos como complejos, multifactoriales y profundamente influenciados por variables biológicas, genéticas, neurodesarrollativas, psicológicas y socioculturales.
Revisar críticamente esta historia no busca culpabilizar a la psicología, sino recordar la importancia de construir conocimiento basado en evidencia y humanidad. Porque comprender también implica reparar.