31/03/2026
Hacer ejercicio y no ser sedentario no son lo mismo. Esta distinción parece simple, pero
cambia completamente cómo entendemos el movimiento y su impacto en la salud.
La inactividad física tiene que ver con no cumplir los niveles recomendados de actividad
física durante la semana. El comportamiento sedentario, en cambio, es todo el tiempo que
pasas en vigilia sentado, reclinado o acostado con muy poco gasto energético: frente a una
pantalla, manejando, leyendo.
Son dos variables independientes. Una persona puede hacer ejercicio todos los días y aun así acumular muchas horas de comportamiento sedentario el mismo día. Y la evidencia muestra que esas horas tienen un efecto propio sobre el dolor persistente, independiente de cuánto ejercicio hagas.
Un dato que vale la pena tener presente: pasar más de 60 minutos sentado en un día de
semana se asocia con mayor probabilidad de tener dolor persistente, especialmente en extremidades inferiores, incluso controlando por actividad física, edad, s**o y condiciones de trabajo. No es un efecto menor ni anecdótico.
La implicancia práctica es directa. Si en la evaluación solo preguntamos si el paciente hace
ejercicio, estamos mirando la mitad del cuadro. Preguntar por el tiempo sentado, por cómo es un día típico fuera de la pauta de ejercicio, es información clínica relevante que cambia
cómo se diseña el plan.
El movimiento que se distribuye a lo largo del día no reemplaza al ejercicio, pero puede ayudar a disminuir los efectos de pasar muchas horas sentado en el día.
Nijs et al., 2019. DOI:10.1002/pmrj.12244