03/03/2026
Hoy... bueno, mejor dicho ayer, celebré 60 vueltas al sol.
He sido un hombre común.
Con luces y sombras.
Con decisiones acertadas y otras que me enseñaron más de lo que esperaba.
Formé una familia, vi crecer a mis hijos y hoy los observo caminar su propio destino.
Eso, por sí solo, ya es un regalo inmenso.
Agradezco también a su madre, que aunque actualmente vamos por caminos distintos, fue parte esencial en el crecimiento y desarrollo de sus historias.
La vida me fue moldeando en silencio, desde niño. Mucho antes de ponerle nombre a lo que vivía, ya sentía y practicaba principios, que años más tarde reconocí como Reiki; guiando mis pasos.
Actuaba desde algo que no sabía explicar…
pero que desde siempre estuvo ahí.
Con el tiempo comprendí que no se trataba de aprender algo nuevo, sino de recordar.
Recordar que la paz se practica.
Recordar que no necesito vivir desde el enojo.
Que puedo soltar la preocupación y confiar más.
Que agradecer transforma incluso lo difícil.
Que vivir con honestidad dignifica cada paso.
Y que la bondad, lejos de debilitar, eleva.
Hoy no miro atrás con arrepentimiento.
Miro con comprensión y con consciencia.
Cada experiencia, alta o baja, luz o sombra, fue necesaria para convertirme en este hombre más consciente, más humano, más sencillo.
La madurez como persona y la maestría en el Reiki no son un techo ni un límite; son un camino eterno de aprendizaje. Y en él, sigo creciendo.
Y si algo he integrado en estas seis décadas, es que la verdadera maestría
no es estar por encima de la vida…
es vivirla con coherencia.
Agradecido.
Presente.
Y en paz.
Feliz nueva vuelta al sol para mí
✨🙏✨