28/06/2026
LA COLUSIÓN QUE NO CESA: EL ABUSO DIARIO EN LAS GRANDES FARMACIAS
A la opinión pública:
Hoy quiero compartir con datos, imágenes y valores reales una realidad indignante que nos afecta a todos los chilenos en el bolsillo, especialmente cuando se trata de la salud de nuestras familias o de nuestros adultos mayores.
El día de hoy, 28 de junio de 2026, realicé una cotización del mismo medicamento: Betahistina de 24 mg (en su presentación de 30 comprimidos), un fármaco ampliamente utilizado para tratar problemas de vértigo y trastornos del oído interno. Lo que encontré es la prueba empírica de cómo opera el mercado farmacéutico tradicional en nuestro país.
Al revisar las pantallas de consulta en las grandes cadenas, los números hablan por sí solos:
Salcobrand: El producto comercial Betina (Betahistina) de 24 mg x 30 comprimidos está a un precio de venta de $37.999.
Cruz Verde: El mismo producto comercial Betina de 24 mg x 30 comprimidos se encuentra a un precio de $37.790.
Una diferencia de apenas 200 pesos entre dos gigantes competidores. Esto no es coincidencia; en cualquier mercado real, la competencia genera variaciones. Cuando los precios son prácticamente calcados en un producto idéntico, es imposible no pensar en una coordinación, un reflejo de lo que históricamente hemos conocido en Chile como colusión. Nos siguen cobrando exactamente lo mismo para que no tengamos alternativa si caemos en sus salas de venta.
Sin embargo, la mayor bofetada a nuestro esfuerzo económico llega cuando contrastamos estos valores con una alternativa independiente. En las Farmacias del Doctor Simi (sucursal de calle Terremolinos en Temuco), adquirí la Betahistina de 24 mg x 30 comprimidos por un total de $21.960, tal como consta en la boleta electrónica Nº 4161545 emitida hoy.
Hagamos la matemática del abuso:
Precio grandes cadenas: ~$37.800
Precio alternativa (Dr. Simi): $21.960
Diferencia: ¡Más de $15.800 pesos por una sola caja!
Estamos hablando de casi un 72% de sobreprecio en las grandes cadenas farmacéuticas por el mismo principio activo y la misma dosis.
¿Cómo se justifica que un medicamento indispensable para el bienestar de una persona cueste casi el doble cruzando la calle? No hay costos de distribución ni lógicas de mercado que avalen esta brecha; lo único que lo explica es el abuso sistemático y la nula empatía con los usuarios.
Hago pública esta denuncia para que abramos los ojos, para que dejemos de validar con nuestras compras a quienes se ponen de acuerdo para fijar precios idénticos en desmedro de la gente, y para recordar que la salud debe ser un derecho, no el negocio coordinado de unos pocos.
¡Basta de abusos! Comparen, coticen y no les regalemos nuestro trabajo a las grandes cadenas.