04/09/2026
Si roncas todas las noches, quizás el problema no sea el ruido que haces al dormir, sino lo que puede estar ocurriendo con tu respiración mientras no eres consciente de ello.
Roncar ocasionalmente puede sucederle a cualquiera. Pero cuando el ronquido es fuerte, frecuente y se acompaña de pausas respiratorias, despertares repentinos o sensación de ahogo durante la noche, deja de ser simplemente una molestia para quien duerme a tu lado.
Puede ser una señal de apnea obstructiva del sueño.
Mientras dormimos, los músculos de la lengua y la garganta se relajan. En algunas personas, especialmente cuando existen factores como obesidad, determinadas características anatómicas de la vía aérea, congestión nasal o consumo de alcohol antes de dormir, el espacio por donde debe circular el aire se estrecha excesivamente.
Primero aparece el ronquido: el aire intenta atravesar una vía respiratoria parcialmente estrechada y hace vibrar los tejidos.
Pero si la obstrucción aumenta, el paso del aire puede reducirse de forma importante o detenerse temporalmente. Entonces comienza algo que puede repetirse decenas e incluso cientos de veces durante una sola noche.
El oxígeno disminuye, el cerebro detecta el problema y provoca pequeños despertares para recuperar la respiración. Muchas veces son tan breves que la persona no los recuerda al día siguiente.
Por eso alguien puede pensar que durmió ocho horas y, aun así, despertar completamente agotado.
Hay señales que deberían llamar tu atención: ronquidos muy fuertes, pausas respiratorias observadas por otra persona, despertares con sensación de asfixia, boca seca al levantarse, dolor de cabeza matutino, somnolencia durante el día, irritabilidad o dificultad para concentrarse.
Y aquí está lo realmente importante: la apnea del sueño no afecta únicamente el descanso.
Cuando no se diagnostica y permanece durante años, se asocia con mayor riesgo de hipertensión arterial, arritmias, enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular y problemas metabólicos. Además, la somnolencia excesiva puede aumentar el riesgo de accidentes al conducir o trabajar.
La obesidad es uno de los factores de riesgo más importantes, pero no todas las personas con apnea tienen sobrepeso. También puede presentarse en personas delgadas debido a características anatómicas de la mandíbula, lengua, amígdalas, paladar o vía respiratoria.
En los niños, roncar habitualmente tampoco debería considerarse normal, especialmente si existen pausas respiratorias, sueño inquieto, respiración por la boca o alteraciones de atención y comportamiento.
Roncar no significa automáticamente tener apnea del sueño. Pero si el ronquido es habitual y existen estas señales, merece una evaluación médica.
Porque mientras tú duermes, tu cuerpo debería estar descansando, no luchando repetidamente por volver a respirar.
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Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.