Mi cuenta médica

Mi cuenta médica Compartiendo historias médicas para todo público y promoviendo conocimiento en salud accesible y basado en evidencia científica.
(10)

05/09/2026

Un cansancio que parecía normal término siendo la primera señal de una enfermedad grave.

Como médico, quiero explicarte por qué una persona puede desarrollar al mismo tiempo ojos muy prominentes y un aumento v...
05/09/2026

Como médico, quiero explicarte por qué una persona puede desarrollar al mismo tiempo ojos muy prominentes y un aumento visible del volumen del cuello. Cuando estas dos señales aparecen juntas, la glándula tiroides merece especial atención.

Una de las causas más características es la enfermedad de Graves, un trastorno autoinmune y la causa más frecuente de hipertiroidismo.

En esta enfermedad, el sistema inmunológico produce anticuerpos capaces de estimular de manera anormal el receptor de TSH de la tiroides. Es como si la glándula recibiera permanentemente la orden de trabajar más. Como consecuencia, puede aumentar de tamaño y producir cantidades excesivas de hormonas tiroideas.

Ese crecimiento puede manifestarse como bocio: un aumento de volumen en la región anterior del cuello que, dependiendo de su tamaño, puede hacerse evidente incluso a simple vista.

Pero el cuello es solamente una parte de la historia.

El exceso de hormonas tiroideas puede acelerar múltiples funciones del organismo y provocar palpitaciones, temblor fino de las manos, sudoración excesiva, intolerancia al calor, nerviosismo, dificultad para dormir, debilidad muscular, evacuaciones más frecuentes y pérdida de peso a pesar de mantener o incluso aumentar el apetito.

¿Y por qué los ojos pueden verse tan prominentes?

La enfermedad ocular tiroidea asociada a Graves no ocurre simplemente porque existan demasiadas hormonas tiroideas. También es consecuencia del proceso autoinmune. Se produce inflamación y remodelación de los tejidos que se encuentran dentro de la órbita, incluyendo músculos extraoculares y tejido adiposo. Al aumentar su volumen dentro de un espacio óseo que prácticamente no puede expandirse, el globo ocular puede desplazarse hacia adelante.

Por eso pueden aparecer protrusión ocular, retracción de los párpados, sensación de arenilla, sequedad, lagrimeo, enrojecimiento, sensibilidad a la luz o visión doble.

Y existe algo particularmente importante: la enfermedad ocular no siempre evoluciona al mismo ritmo que el hipertiroidismo. Incluso una persona con las hormonas tiroideas controladas puede necesitar seguimiento específico de sus ojos.

En las formas graves pueden aparecer dolor, incapacidad para cerrar completamente los párpados, alteraciones de la córnea y, raramente, compresión del nervio óptico con riesgo para la visión. Una disminución de la agudeza visual o cambios en la percepción de los colores requieren valoración urgente.

El diagnóstico combina la historia clínica y el examen físico con pruebas como TSH, T4 libre, T3 y anticuerpos específicos. El tratamiento dependerá de cada paciente y puede incluir medicamentos antitiroideos, yodo radiactivo o cirugía para controlar el hipertiroidismo, además del tratamiento específico de la enfermedad ocular cuando sea necesario.

Los ojos y el cuello pueden convertirse en dos señales externas de un mismo proceso que está ocurriendo internamente.

Reconocerlas puede ser el primer paso para diagnosticarlo antes de que aparezcan complicaciones.

Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.

El tumor maligno de estómago puede crecer durante mucho tiempo sin provocar síntomas evidentes. Por eso, conocer qué lo ...
04/09/2026

El tumor maligno de estómago puede crecer durante mucho tiempo sin provocar síntomas evidentes. Por eso, conocer qué lo favorece y cuáles son sus señales de alarma puede cambiar por completo la historia de una persona.

El estómago está recubierto internamente por una mucosa diseñada para resistir un ambiente extremadamente ácido. Sin embargo, cuando esa barrera permanece inflamada durante años, sus células pueden experimentar cambios progresivos que, en determinadas personas, aumentan el riesgo de desarrollar un tumor maligno.

Uno de los protagonistas más importantes es Helicobacter pylori. Esta bacteria puede colonizar el estómago durante décadas y producir gastritis crónica. En algunos pacientes, esa inflamación sostenida progresa hacia atrofia de la mucosa, metaplasia intestinal, displasia y finalmente un adenocarcinoma gástrico. Tener la infección no significa que necesariamente desarrollarás un tumor, pero identificarla y erradicarla cuando está indicado reduce el riesgo.

También existen otros factores relacionados con un mayor riesgo, como el tabaquismo, antecedentes familiares, determinadas condiciones hereditarias, consumo elevado de alimentos salados o conservados y algunas enfermedades que producen cambios crónicos en la mucosa gástrica.

¿Y el alcohol? Su relación es más compleja de lo que suele explicarse en redes sociales. El consumo excesivo puede lesionar la mucosa y se ha asociado con mayor riesgo de diferentes enfermedades, pero no debe presentarse como si cada bebida condujera directamente a un tumor gástrico.

Otro error frecuente es pensar que el tumor siempre comienza con un dolor intenso. En realidad, las etapas iniciales pueden ser silenciosas o provocar molestias muy inespecíficas: sensación de llenura después de comer poco, indigestión persistente, pérdida del apetito, náuseas o malestar en la parte superior del abdomen.

Con la progresión pueden aparecer señales que merecen especial atención: pérdida de peso involuntaria, anemia, cansancio marcado, vómitos persistentes, dificultad para tragar, heces negras o evidencia de sangrado digestivo.

Y aquí aparece una herramienta fundamental: la endoscopia digestiva alta.

No es un examen que todas las personas necesiten realizarse rutinariamente. Pero cuando existen síntomas de alarma, determinados factores de riesgo o una indicación médica, permite observar directamente la mucosa y, todavía más importante, obtener biopsias de cualquier lesión sospechosa.

El objetivo no es vivir con miedo a cada molestia estomacal. La mayoría de los episodios de acidez o dolor abdominal no significan un tumor maligno. El verdadero mensaje es otro: cuando un síntoma persiste, cambia de comportamiento o aparece acompañado de señales de alarma, no debemos acostumbrarnos a él.

Un diagnóstico temprano puede significar tratamientos menos extensos, mayores posibilidades terapéuticas y un pronóstico completamente diferente.

Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.

La radiografía que desmiente la creencia popular de que la obesidad son “huesos anchos”.Durante años se ha repetido una ...
04/09/2026

La radiografía que desmiente la creencia popular de que la obesidad son “huesos anchos”.

Durante años se ha repetido una frase que suena lógica, pero que no explica lo que realmente ocurre: “esa persona no tiene tanta grasa, simplemente es de huesos grandes”. Y basta observar una radiografía corporal para entender por qué esa idea es engañosa.

El esqueleto puede variar de una persona a otra en tamaño, longitud y robustez, pero esas diferencias no explican por sí solas un aumento importante del volumen corporal. En una persona con obesidad, los huesos continúan ocupando una proporción relativamente pequeña del contorno total. Lo que aumenta de manera predominante es el tejido adiposo.

Y no toda esa grasa se comporta igual.

Parte se acumula debajo de la piel, formando el tejido adiposo subcutáneo que aumenta el perímetro de brazos, abdomen, caderas y muslos. Pero otra parte puede depositarse dentro del abdomen, rodeando órganos como el hígado, el intestino y otros tejidos. Esta es la llamada grasa visceral, metabólicamente mucho más activa y estrechamente relacionada con resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión, alteraciones del colesterol, hígado graso y enfermedad cardiovascular.

Esto tampoco significa que el peso de una persona pueda explicarse simplemente mirando su cuerpo. La obesidad es una enfermedad compleja en la que intervienen genética, metabolismo, hormonas, alimentación, sueño, actividad física, medicamentos, entorno y muchos otros factores.

Lo importante es entender algo: tener una estructura ósea más robusta puede modificar ligeramente el peso corporal, pero no explica decenas de kilos de diferencia ni el aumento marcado del tejido alrededor del abdomen y las extremidades.

Por eso, cuando hablamos de obesidad, el objetivo no debería ser juzgar el aspecto físico ni reducir todo a “comer menos”. Lo verdaderamente importante es valorar la composición corporal, la distribución de la grasa y, sobre todo, el impacto que está teniendo sobre la salud.

Los huesos pueden ser más grandes o más pequeños. Pero la obesidad no ocurre porque el esqueleto se haya ensanchado.

Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.

Tronarte los dedos no significa que estés desgastando los huesos ni que vayas a desarrollar artritis por hacerlo.Ese “cr...
04/09/2026

Tronarte los dedos no significa que estés desgastando los huesos ni que vayas a desarrollar artritis por hacerlo.

Ese “crack” que escuchas puede sonar alarmante, pero no corresponde a dos huesos chocando entre sí. El fenómeno ocurre dentro de las articulaciones sinoviales, donde los extremos óseos están separados por cartílago y bañados por líquido sinovial, encargado de facilitar el movimiento.

Cuando traccionas o flexionas una articulación hasta producir el chasquido, las superficies articulares se separan rápidamente. Esto disminuye la presión dentro de la articulación y favorece la formación súbita de una cavidad gaseosa en el líquido sinovial, un fenómeno conocido como cavitación.

Ese cambio rápido de presión es el responsable del sonido.

Por eso tampoco puedes volver a tronarte inmediatamente el mismo nudillo. La articulación necesita un periodo para que las condiciones internas vuelvan a permitir que ocurra otra cavitación.

Ahora viene la pregunta que probablemente has escuchado desde niño: ¿hacerlo provoca artritis?

Hasta el momento, la evidencia disponible no ha demostrado que el hábito de tronarse los nudillos aumente el riesgo de desarrollar artrosis. Tampoco existe evidencia sólida de que produzca un desgaste progresivo del cartílago simplemente por generar esos chasquidos.

Incluso existe un conocido caso publicado de un médico que durante décadas se tronó deliberadamente los nudillos de una sola mano y utilizó la otra como comparación. Al final no encontró una diferencia en el desarrollo de artritis entre ambas. Es una observación curiosa, aunque por sí sola no sustituye estudios científicos más amplios.

Sin embargo, esto no significa que cualquier chasquido articular deba ignorarse.

Hay una diferencia enorme entre tronarte voluntariamente un dedo sin molestias y que una articulación comience a crujir acompañada de otros síntomas.

Consulta si los chasquidos aparecen junto con:

Dolor persistente.
Hinchazón o enrojecimiento.
Rigidez importante.
Pérdida de movilidad.
Sensación de bloqueo o inestabilidad.
Aparición después de un traumatismo.

En esas situaciones, el sonido puede estar relacionado con tendones, ligamentos, cartílago u otras estructuras y merece una valoración adecuada.

Así que la próxima vez que escuches ese famoso “crack”, recuerda esto: no estás rompiendo el hueso ni triturando el cartílago.

La mayoría de las veces estás escuchando un fenómeno físico extraordinariamente rápido que ocurre dentro de una articulación perfectamente cerrada.

Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.

¿Por qué se intuba a un paciente y qué ocurre realmente cuando colocamos un tubo para que pueda respirar?La intubación e...
04/09/2026

¿Por qué se intuba a un paciente y qué ocurre realmente cuando colocamos un tubo para que pueda respirar?

La intubación endotraqueal es uno de los procedimientos más importantes de la medicina de urgencias, anestesiología y cuidados intensivos. Y aunque muchas personas la relacionan únicamente con pacientes extremadamente graves, su objetivo fundamental es uno: asegurar y proteger la vía aérea cuando respirar de manera espontánea ya no es suficiente o seguro.

Durante el procedimiento, un tubo endotraqueal atraviesa la boca, pasa entre las cuerdas vocales y queda ubicado dentro de la tráquea. Desde allí puede conectarse a un ventilador mecánico para administrar oxígeno y ayudar —o sustituir temporalmente— el trabajo respiratorio.

Pero ¿cuándo necesita realmente una persona ser intubada?

Una indicación fundamental es la insuficiencia respiratoria grave. Puede ocurrir en neumonías severas, síndrome de dificultad respiratoria aguda, edema pulmonar, crisis asmáticas potencialmente mortales u otras enfermedades en las que el organismo ya no consigue mantener una oxigenación o ventilación adecuadas pese al tratamiento inicial.

También puede ser necesaria cuando el paciente pierde la capacidad de proteger su propia vía aérea. Una disminución profunda del nivel de conciencia por traumatismo craneoencefálico, intoxicaciones, convulsiones prolongadas o determinadas lesiones neurológicas puede hacer que desaparezcan reflejos protectores como la tos, aumentando el riesgo de aspirar secreciones o contenido gástrico hacia los pulmones.

Otra situación crítica aparece cuando la propia vía aérea amenaza con cerrarse: quemaduras por inhalación, edema severo, reacciones alérgicas graves, traumatismos del cuello u obstrucciones pueden hacer necesario asegurarla antes de que respirar resulte imposible.

Además, millones de intubaciones se realizan de manera planificada durante cirugías bajo anestesia general, cuando los medicamentos anestésicos reducen la conciencia, los reflejos protectores y, en determinados procedimientos, la capacidad de respirar adecuadamente.

Intubar no significa necesariamente que una persona esté muriendo. En muchas situaciones significa exactamente lo contrario: crear una vía segura para mantenerla respirando mientras los médicos tratan aquello que puso en peligro su organismo.

Y cuando la causa mejora y el paciente vuelve a respirar adecuadamente y a proteger su vía aérea, el tubo puede retirarse mediante un proceso llamado extubación.

Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.

Parece limpio, ,lo llenas con agua, lo llevas al trabajo, al gimnasio o al carro, y sientes que estás haciendo algo buen...
04/09/2026

Parece limpio, ,lo llenas con agua, lo llevas al trabajo, al gimnasio o al carro, y sientes que estás haciendo algo bueno por tu salud. Pero por dentro, un termo mal lavado puede convertirse en uno de los objetos con mayor carga microbiana de tu rutina diaria.

Y eso no es una exageración.

Diversos análisis han mostrado que ciertas botellas y termos reutilizables pueden acumular millones de bacterias si no se limpian correctamente, incluso más que otras superficies que solemos considerar “sucias”. El problema no es el termo en sí, sino la combinación perfecta que se forma dentro de él: humedad, restos de saliva, contacto con las manos y poca ventilación.

Cada vez que bebes directamente de la boquilla, dejas microorganismos procedentes de la boca, la piel y la saliva. Si además manipulas la tapa con manos que han tocado celulares, teclados, manijas o transporte público, agregas todavía más carga microbiana. Luego cierras el recipiente y dejas ese ambiente húmedo y oscuro durante horas. Para las bacterias, eso es prácticamente un paraíso.

Las zonas más problemáticas suelen ser la boquilla, la tapa, la rosca, las pajillas y los anillos de silicona, porque allí quedan residuos difíciles de ver y aún más difíciles de limpiar si solo lo enjuagas rápidamente con agua.

En la mayoría de las personas sanas esto no siempre provoca una enfermedad grave, pero sí puede favorecer malestar gastrointestinal, náuseas, mal olor, proliferación de hongos y, en personas con defensas bajas, infecciones de mayor importancia. También puede empeorar el riesgo si se introducen bebidas azucaradas, batidos o suplementos, porque los residuos nutren aún más a los microorganismos.

La parte positiva es que prevenirlo es muy sencillo. Un termo debe lavarse todos los días con agua y jabón, idealmente usando un cepillo que alcance la boquilla y las uniones internas. Después debe dejarse secar completamente antes de volver a cerrarlo. Compartirlo con otras personas tampoco es buena idea.

Hidratarte sigue siendo una excelente costumbre. Pero un termo reutilizable solo es un aliado para tu salud cuando también lo conviertes en un hábito de higiene.

Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.

Si roncas todas las noches, quizás el problema no sea el ruido que haces al dormir, sino lo que puede estar ocurriendo c...
04/09/2026

Si roncas todas las noches, quizás el problema no sea el ruido que haces al dormir, sino lo que puede estar ocurriendo con tu respiración mientras no eres consciente de ello.

Roncar ocasionalmente puede sucederle a cualquiera. Pero cuando el ronquido es fuerte, frecuente y se acompaña de pausas respiratorias, despertares repentinos o sensación de ahogo durante la noche, deja de ser simplemente una molestia para quien duerme a tu lado.

Puede ser una señal de apnea obstructiva del sueño.

Mientras dormimos, los músculos de la lengua y la garganta se relajan. En algunas personas, especialmente cuando existen factores como obesidad, determinadas características anatómicas de la vía aérea, congestión nasal o consumo de alcohol antes de dormir, el espacio por donde debe circular el aire se estrecha excesivamente.

Primero aparece el ronquido: el aire intenta atravesar una vía respiratoria parcialmente estrechada y hace vibrar los tejidos.

Pero si la obstrucción aumenta, el paso del aire puede reducirse de forma importante o detenerse temporalmente. Entonces comienza algo que puede repetirse decenas e incluso cientos de veces durante una sola noche.

El oxígeno disminuye, el cerebro detecta el problema y provoca pequeños despertares para recuperar la respiración. Muchas veces son tan breves que la persona no los recuerda al día siguiente.

Por eso alguien puede pensar que durmió ocho horas y, aun así, despertar completamente agotado.

Hay señales que deberían llamar tu atención: ronquidos muy fuertes, pausas respiratorias observadas por otra persona, despertares con sensación de asfixia, boca seca al levantarse, dolor de cabeza matutino, somnolencia durante el día, irritabilidad o dificultad para concentrarse.

Y aquí está lo realmente importante: la apnea del sueño no afecta únicamente el descanso.

Cuando no se diagnostica y permanece durante años, se asocia con mayor riesgo de hipertensión arterial, arritmias, enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular y problemas metabólicos. Además, la somnolencia excesiva puede aumentar el riesgo de accidentes al conducir o trabajar.

La obesidad es uno de los factores de riesgo más importantes, pero no todas las personas con apnea tienen sobrepeso. También puede presentarse en personas delgadas debido a características anatómicas de la mandíbula, lengua, amígdalas, paladar o vía respiratoria.

En los niños, roncar habitualmente tampoco debería considerarse normal, especialmente si existen pausas respiratorias, sueño inquieto, respiración por la boca o alteraciones de atención y comportamiento.

Roncar no significa automáticamente tener apnea del sueño. Pero si el ronquido es habitual y existen estas señales, merece una evaluación médica.

Porque mientras tú duermes, tu cuerpo debería estar descansando, no luchando repetidamente por volver a respirar.

----
Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.

Ese mal aliento que vuelve poco después de cepillarte los dientes puede no estar viniendo de tus dientes ni de tu estóma...
03/09/2026

Ese mal aliento que vuelve poco después de cepillarte los dientes puede no estar viniendo de tus dientes ni de tu estómago. A veces, el origen está escondido en pequeños espacios de las amígdalas.

Si alguna vez has tosido o escupido una pequeña bolita blanca o amarillenta, de consistencia blanda o endurecida y con un olor particularmente desagradable, probablemente hayas tenido un tonsilolito.

Las amígdalas no tienen una superficie completamente lisa. Poseen pequeñas cavidades llamadas criptas amigdalinas. En algunas personas son más profundas y permiten que restos de alimentos, células descamadas, moco y microorganismos queden atrapados en su interior.

Con el tiempo, ese material puede compactarse e incluso calcificarse parcialmente, formando los llamados tonsilolitos o cálculos amigdalinos.

¿Y por qué pueden oler tan mal?

Dentro de estas acumulaciones existe actividad bacteriana capaz de producir compuestos volátiles de azufre. Es precisamente esta combinación la que explica por qué algunas personas desarrollan un mal aliento persistente incluso manteniendo una buena higiene dental.

Además de halitosis, pueden producir sensación de tener algo atrapado en la garganta, carraspeo, tos, sabor desagradable, molestias al tragar o la expulsión espontánea de pequeñas bolitas al toser.

Pero existe una diferencia importante que conviene conocer.

Ver puntos blancos o amarillentos sobre las amígdalas no significa automáticamente que sean tonsilolitos. Una amigdalitis también puede producir exudado y acompañarse de dolor de garganta, fiebre, inflamación y ganglios cervicales aumentados. Por eso no es recomendable diagnosticar el problema únicamente mirando la garganta.

Y mucho menos comenzar antibióticos por cuenta propia.

Los tonsilolitos por sí mismos no son una indicación de tratamiento antibiótico. Cuando son pequeños y ocasionales, suelen ser benignos. Una adecuada higiene oral, limpieza de la lengua, hidratación y gárgaras pueden ayudar a disminuir su formación. Tampoco conviene introducir objetos puntiagudos o manipular agresivamente las amígdalas, porque pueden lesionarse y sangrar.

Si aparecen constantemente, son grandes, provocan halitosis difícil de controlar, dolor, dificultad para tragar o síntomas recurrentes, una valoración por otorrinolaringología permite determinar qué está ocurriendo y discutir las alternativas de tratamiento.

A veces, aquello que llevas meses intentando solucionar con enjuague bucal no está en los dientes.

Puede estar escondido unos centímetros más atrás.

Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.

Ese dolor en el talón que aparece apenas apoyas el pie por la mañana puede hacer que los primeros pasos del día sean los...
03/09/2026

Ese dolor en el talón que aparece apenas apoyas el pie por la mañana puede hacer que los primeros pasos del día sean los peores. Muchas personas lo llaman directamente “espolón calcáneo”, pero detrás de ese dolor existe una historia más interesante de lo que parece.

En la planta del pie tenemos una estructura resistente llamada fascia plantar. Se extiende desde el calcáneo hasta la parte anterior del pie y participa en el mantenimiento del arco, además de soportar enormes fuerzas cada vez que caminamos.

Cuando esta zona permanece sometida a sobrecarga repetitiva, pueden producirse cambios degenerativos en la inserción de la fascia sobre el calcáneo. Con los años, el organismo puede formar una prominencia ósea visible en las radiografías: el conocido espolón calcáneo.

Pero aquí aparece un detalle que suele sorprender.

Tener un espolón no significa necesariamente tener dolor.

Muchas personas presentan esta prominencia ósea en una radiografía y nunca sienten absolutamente nada. De hecho, cuando existe el típico dolor plantar del talón, con frecuencia el verdadero protagonista es la afectación de la fascia plantar y de los tejidos de su inserción, no simplemente esa pequeña punta de hueso.

El patrón suele ser muy característico: dolor debajo del talón al dar los primeros pasos después de levantarse de la cama o tras permanecer sentado durante mucho tiempo. Después de caminar unos minutos puede disminuir, pero reaparecer tras pasar muchas horas de pie o después de determinadas actividades físicas.

El sobrepeso, correr o saltar repetidamente, permanecer muchas horas de pie, algunos cambios en la mecánica del pie y determinados tipos de calzado pueden aumentar la carga sobre esta región.

Y no, encontrar un espolón no significa automáticamente que haya que operarlo.

En muchos pacientes el tratamiento inicial es conservador y puede incluir modificación temporal de las actividades que desencadenan dolor, estiramientos específicos de la fascia plantar y la pantorrilla, fortalecimiento, revisión del calzado y otras medidas indicadas según cada caso. La cirugía se reserva para situaciones seleccionadas que no responden adecuadamente al manejo convencional.

También es importante no asumir que todo dolor del talón es fascitis plantar. Existen otras causas, como lesiones del tendón de Aquiles, fracturas por estrés, atrapamientos nerviosos y diferentes trastornos musculoesqueléticos que requieren valoración.

Tus pies soportan miles de pasos cada día. Si el dolor persiste, empeora o comienza a limitar tu forma de caminar, merece ser estudiado.

Porque muchas veces el objetivo no es “eliminar el espolón”, sino descubrir qué estructura está provocando realmente el dolor y tratar su causa.

-----
Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.

Dirección

Bogotá

Teléfono

+573112287957

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Mi cuenta médica publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Atajos

Compartir

Categoría