03/08/2026
Sin duda, estamos *sobreinformados* en redes sobre cómo supuestamente debería verse un cuerpo. Y siempre termino cuestionándome muchas cosas.
Como nutricionista, a veces me pregunto si sí estoy haciendo las cosas bien.
Vivimos rodeados de mensajes que nos dicen que debemos llegar a cierto cuerpo sin importar el costo *(cirugías, fármacos para perder peso, suplementos, dietas extremas o ejercicio extremo).*
Todo parece justificarse si el resultado se ve bien en una foto.
Pero la vida, con sus propias maneras, siempre encuentra la forma de aterrizarme, de recordarme, a veces de golpe lo que realmente importa.
Y es lo mismo que les repito una y otra vez en consulta.
Lo más importante no es verse delgado.
No es verse musculoso.
No es parecerse al cuerpo que otros esperan.
Lo más importante es la SALUD.
Un cuerpo que funcione, que te permita vivir, disfrutar, moverte, abrazar, descansar y recuperarse cuando lo necesita.
Aprender a escucharlo, a entender sus señales y darle lo que necesita, en lugar de castigarlo por no cumplir un estándar.
Cuando aprendes a conectar con tu cuerpo, a trabajar con él y no en su contra, empiezas a construir algo mucho más valioso que un físico: una vida con bienestar, salud física y salud mental.
Hoy, una vez más, mi propio cuerpo me recordó esa lección.
Aquí estoy, recuperándome, y créanme, eso nunca había tenido tanto sentido.