30/05/2026
En Colombia la fruta no es un lujo, es una oportunidad diaria. 🍌🥭🍍
Vivimos en un país donde la tierra parece tener complejo de abuela: todo lo da, todo lo ofrece, todo lo pone en la mesa. Mientras en países como Singapur importan más del 90% de sus alimentos, o en Emiratos Árabes Unidos dependen en gran parte de alimentos traídos de otros países por su clima desértico, en Colombia tenemos frutas frescas, cercanas, coloridas y muchas veces al alcance de una esquina.
Y ahí está el punto: no hay excusa para no ofrecer fruta.
No tiene que ser la más cara. No tiene que venir partida en estrella ni servida como restaurante de Instagram. Puede ser banano, papaya, mango, mandarina, guayaba, patilla, piña, granadilla, curuba, lulo, mora o la fruta que esté en cosecha y en promoción.
Las GABAS para Colombia nos recuerdan algo muy simple: comer debe basarse en alimentos frescos, variados y naturales, incluyendo frutas y verduras dentro del plato saludable de la familia colombiana.
A veces el niño dice “no me gusta” una vez, y la fruta queda desterrada como si hubiera cometido un crimen. Pero los niños aprenden por repetición, por ejemplo y por paciencia. La fruta no se impone: se ofrece, se insiste con amor, se cambia la presentación y se vuelve a intentar.
Una fruta en la lonchera no es solo comida.
Es fibra.
Es agua.
Es vitaminas.
Es prevención.
Es educación del gusto.
Es decirle al cuerpo del niño: “te estoy cuidando desde pequeño”.
En otros lugares del mundo muchas familias pagan caro por frutas que aquí tenemos frescas, abundantes y tropicales. Nosotros tenemos el privilegio servido en canastos.
Hoy la invitación es sencilla: antes de comprar otro paquete, otra gaseosa o “algo rápido”, mire la plaza, la tienda, el frutero de la esquina. Colombia nos lo pone fácil. Hagámoslo fácil también para nuestros hijos.
🍊 Una fruta al día no resuelve todo, pero sí abre una puerta enorme: la del hábito saludable.