28/08/2026
¿Realmente estamos entrenando la propiocepción cuando ponemos a un deportista sobre una superficie inestable?
Durante años hemos asociado el “entrenamiento propioceptivo” con ejercicios de equilibrio, BOSU, plataformas inestables o tareas cada vez más difíciles de sostener.
Pero la propiocepción es mucho más compleja.
Un futbolista que corre, recibe un contacto inesperado y debe cambiar de dirección en milisegundos no necesita únicamente “tener buen equilibrio”. Necesita integrar información visual, vestibular y somatosensorial, anticipar la perturbación, reorganizar rápidamente su respuesta motora y tomar una decisión.
Por eso, equilibrio, estabilidad y propiocepción están relacionados, pero no son sinónimos.
Las superficies inestables pueden ser una herramienta. El problema aparece cuando convertimos una herramienta en la definición completa del entrenamiento propioceptivo.
Quizás deberíamos dejar de preguntarnos:
¿Cómo entrenamos más la propiocepción?
Y empezar a preguntarnos:
¿Cómo preparamos mejor al sistema sensorimotor para resolver la incertidumbre y las perturbaciones reales del deporte?
📚J. Funct. Morphol. Kinesiol. 2026, 11(3), 279