10/09/2026
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"Campesinos" es una palabra incómoda para el gobierno de los terratenientes
El ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, ha declarado que la palabra "campesino" es "despectiva". Que no se van a llamar más campesinos. Que ahora se van a llamar "pequeños productores del campo". Que les van a "elevar el estatus".
El ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, ha declarado que la palabra "campesino" es "despectiva". Que no se van a llamar más campesinos. Que ahora se van a llamar "pequeños productores del campo". Que les van a "elevar el estatus".
Suena bonito. Suena a modernidad, a dignificación. Pero la realidad es tozuda y la historia no se borra con un cambio de nombre.
La declaración llega después de que el gobierno de Abelardo de la Espriella recortara más de 500 mil millones de pesos del presupuesto destinado al campesinado. No es un error. No es un ajuste técnico. Es una decisión política. Y el cambio de nombre no es un gesto de respeto, sino un acto de despojo.
El campesinado en Colombia no es una categoría económica. Es una identidad política, histórica y cultural. Es la memoria de los que han sido despojados, desplazados, asesinados. Es la voz de los que han luchado por la tierra, por la soberanía alimentaria, por la dignidad.
Llamarles "pequeños productores del campo" no les eleva el estatus. Les reduce a su función productiva. Les quita su historia. Les despoja de su condición de sujetos de derechos para convertirlos en meros agentes económicos. Es la misma lógica que ha usado la derecha colombiana durante décadas: despojar al campesino de su identidad para despojarlo de sus derechos.
Ya sabemos a quiénes van a llamar "pequeños productores del campo". No van a ser los campesinos de verdad. Van a ser los hijos de los terratenientes, los mismos que se han beneficiado del despojo durante décadas. Lo vimos con Agro Ingreso Seguro, el escándalo de corrupción que desvió recursos del campo a manos de grandes empresarios y políticos aliados del paramilitarismo. Lo vimos con el hijo de Cabal, que recibió millonarios subsidios mientras los campesinos de verdad seguían esperando.
No es una casualidad. Es el mismo libreto de siempre: quitar la palabra "campesino" para quitar al campesino.
Dangond dice que les van a "elevar el estatus". Pero elevar el estatus de alguien no se hace cambiando su nombre. Se hace con presupuesto. Con tierras. Con créditos. Con reforma agraria. Con protección a la producción nacional. Con respeto a sus derechos.
No se hace recortando 500 mil millones de pesos. No se hace entregando el campo a los mismos de siempre. No se hace borrando su identidad para que no puedan reclamar lo que les pertenece.
El gobierno de Abelardo ha mostrado en menos de un mes su verdadera cara. No es el gobierno del pueblo. Es el gobierno de los terratenientes. No es el gobierno de los campesinos. Es el gobierno de los que quieren borrarlos.
Cambiar el nombre no es elevar el estatus. Es un acto de despojo. Es la confirmación de que, para este gobierno, el campesino es un estorbo, no un sujeto de derechos.