10/03/2026
“A la orden”, “En qué le podemos colaborar” o “¿Qué se le ofrece?” son algunas de las frases que escuchamos a diario cuando vamos a comprar un producto o a contratar algún servicio. En el caso de Kelly García Quintero, lo primero que ella enseña cuando las personas llegan a su punto de choripanes en el centro comercial Unión Plaza, en el centro de Medellín, es un letrero que dice lo siguiente: “Hola, soy sorda. Hoy tendré el gusto de atenderte, ¡Gracias por tu paciencia!”.
Para muchos puede ser chocante, inusual y hasta molesto, por lo que deciden irse de inmediato sin ni siquiera darse la oportunidad de conocer el producto. Otros, por el contrario, optan por quedarse, tomarse el tiempo de mirar la carta y las diferentes alternativas, no sólo dándose el chance de probar algo rico sino también ayudándole a Kelly a sostenerse con su emprendimiento.
“Choripues”, así se llama la red de emprendedores que surgió hace aproximadamente cinco años por iniciativa de Hernán Céspedes, un ibaguereño de 42 años que trabaja en Asados Doña Rosa y decidió crear su marca propia, que, más para adquirir un beneficio particular, lo hizo con el objetivo de ayudar a las personas sordas, a quienes por su condición se les dificulta en gran medida conseguir un empleo formal y estable.
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