28/04/2026
Crónica de un encuentro humano
Lo que vivimos este sábado en nuestra ceremonia fue, sencillamente, un regalo del cielo. A veces pensamos que la lluvia es un obstáculo, pero en Pasto, el clima nos dio la mano de la forma más perfecta. Cada gota que cayó parecía limpiar el camino para lo que el alma necesitaba experimentar; los tiempos de la naturaleza fueron, como siempre, exactos.
En ese espacio sagrado no hubo máscaras. Lloramos cuando el corazón necesitaba soltar cargas antiguas y reímos a carcajadas cuando la alegría del espíritu nos desbordó. En los momentos de mayor intensidad, siempre encontramos esa fuente de amor que nos susurraba al oído: “¡Sí podemos, sí podemos!”. Es una fuerza que no viene de afuera, sino de lo más profundo de nuestro ser.
Quiero decirles algo desde lo más honesto de mi alma: no me vean como un chamán, ni como un gurú, ni como alguien que posee verdades absolutas. Soy un ser humano más, único como tú, con mis propios aprendizajes, mis propias caídas y mis propias victorias. Soy simplemente un humano caminando al lado de otros humanos, compartiendo las herramientas que la vida me ha permitido conocer.
Camino Vivo no se trata de jerarquías, se trata de comunidad. Se trata de recordar que la Medicina Real no está solo en lo que recibimos o compartimos, sino en el amor que somos capaces de darnos y recibir. El amor es nuestra fuente, nuestra guía y el motor que nos dice que, sin importar la tormenta, siempre podemos volver a empezar.
Gracias a cada uno por sus sonrisas, por su vulnerabilidad y por confiar en este tejido que construimos juntos. Seguimos caminando, con los pies en la tierra y el corazón en el cielo.
¡Sí podemos! 💛🙏✨