06/10/2015
Buenas tardes, les desea Azalea Spa.
Lo prometido es deuda, al estar en el mes del terror, en Octubre, vamos a implementar las historias de terror para que puedan leerlo y contarselo a sus familias. ¡Que mejor que reunirse una tarde de lluvia a leer y a contar historias de miedo! ¿Puede haber algo mejor?
De igual manera les vamos a contar que también tiene el servicio de maquillaje artístico para niños, y adultos si lo desean también. En este momento se está manejando el 3x2 en maquillaje artistico. ¡Sí! ¡No te quedes sin tu maquillaje!
Hasta el 30 de Octubre se realizarán domicilios. ¡Agenda tu maquillaje!
Y a continuación, nuestra historia de terror:
"Debajo de la cama".
Me encontraba con mis dos hermanos en mi habitación jugando mientras mis padres habían salido a cenar y volverían muy tarde, es por ello que aprovechamos ese tiempo en el que nunca nos dejaban quedarnos despiertos hasta tan tarde para poder divertirnos lo máximo posible.
Yo y mi hermano del medio nos encontrábamos jugando a la computadora, mientras que el más chico estaba jugando con una pelota dentro de la habitación, lo cual era bastante molesto debido al ruido que hacía y que frecuentemente tiraba ciertas cosas, es por ello que muchas veces le dije que utilice otra cosa para jugar, pero no me hizo caso, incluso le advertí que le iba a contar un cuento de miedo corto para que de esa manera se atemorice, pero no me hizo caso.
En un momento se le cayó la pelota debajo de la cama, y nos pidió que la saquemos porque tenía miedo, pero nosotros no le hicimos caso e incluso le dijimos que la busque él mismo si quería.
Luego de pasar mucho tiempo jugando a unos juegos que tenía en mi computadora, le pregunté a mi hermano dónde se encontraba el más pequeño de todos, debido que hace tiempo que no lo escuchaba, y no supo responderme ya que tampoco sabía. Le dije a mi hermano que lo vaya a buscar en la cocina y yo lo iba a buscar afuera de la casa, pero al bajar de la silla en donde me encontraba subido pensé que quizás estaba escondido en algún lugar, por lo que me acerque a la cama en donde se le había caído la pelota y sentí un ruido, por lo que supe que era él.
Incluso al pararme al lado de la cama él me empezó a tocar el tobillo del pie con su mano, pensando que me iba a asustar, ya que siempre lo hacía asustar con mis cuentos de terror. Algo que no le presté atención, hasta el momento en que escuché a mi otro hermano que me gritó: “Aquí está viendo televisión en la cocina”. Cuando rápidamente me di cuenta que no había nadie más en la casa, y no supe quién me estaba tocando el pie.