03/06/2026
Mujer de 62 años, pensionada, con un estilo de vida tranquilo.
Hubo un tiempo en el que esta paciente no podía usar los zapatos que quería.
Las heridas en sus pies le obligaban a mantenerse siempre con sandalias abiertas, evitando el roce, el dolor y la incomodidad constante, tanto así que tuvo que renunciar a su trabajo de oficina porque no podía usar zapatos cerrados.
Ésto no sólo afectó su autoestima y calidad de vida sino también su estado financiero y salud mental
5 años conviviendo con esa úlcera que no lograba cerrar.
Curaciones, frustración y limitaciones que terminaban afectando mucho más que la piel.
Hoy, después de tratar la causa y no solo la herida, este fue el resultado ✨
Porque cuando una úlcera venosa no sana, muchas veces el problema está más profundo.