31/08/2026
La maternidad fue para mí un salto cuántico.
Uno de esos caminos que te llevan hacia lugares de ti que no sabías que existían. Me permitió encontrarme, reconocerme y comprenderme de maneras que quizás nunca habría conocido si no hubiera gestado, parido y vivido todo lo que vino después.
No romantizo la maternidad.
Ha sido un reto. Hay días de trasnocho, de cansancio, de sentir que voy a enloquecer y de preguntarme si estoy haciéndolo bien.
Pero, aun con todos sus matices, sigue siendo uno de los caminos más hermosos que la vida me ha regalado.
Porque ellos también han sido mis grandes maestros.
Ellos germinaron en mí semillas que con el tiempo se convirtieron en este camino que hoy recorro: acompañar a otras mujeres, a otras familias y acercarme cada vez más a los saberes del cuerpo, del nacimiento y de las plantas. 🌿
Hoy sueño con seguir siendo una mamá presente.
Estar disponible para ellos, acompañar sus procesos, verlos crecer y recordar que siguen siendo mi prioridad.
Y al mismo tiempo, permitirme hacer aquello que amo.
Acompañar.
Aprender.
Crear.
Sostener a otras mujeres en momentos tan profundos de sus vidas.
Quizás eso también quiero que mi hija y mi hijo puedan ver en mí: que es posible amar profundamente la maternidad y, al mismo tiempo, seguir descubriendo quién eres.
Que una mujer puede cuidar, maternar, soñar y construir.
Y que aquello que hacemos desde el amor también puede convertirse en semilla para la vida de otros. 🌿🤍
Esta es mi manera de caminar la maternidad.
Con todos sus matices. Con mucho amor. Y todavía aprendiendo.