30/09/2021
Se dijeron cosas importantes. Se escucharon palabras volar hasta oídos ajenos y acercar corazones que rebotaron ecos. Se encontraron perlas. Se atravesaron temores a la potencia de la palabra en el papel; indeleble y cierta. Se crearon cuentos con heroínas que llegaron a la ciudad. Se historizaron madres pariendo. Se cayeron hojas de árboles en el otoño y la sonrisa se sintió en primavera. Se hizo la búsqueda de un sospechoso delincuente. Se ataron cabos de un cadáver exquisito. Se iluminó la risa con un Haiku en donde un escarabajo amarillo se escapó con mi dinero hasta Zipaquirá, al parecer. Nos bajamos del bus y anduvimos en la calle con la valiente recién llegada a la ciudad. Estuvimos con la niña que reunía 500 pesos para cuidar el perrito adoptado con las amigas. Se habló de gatos, de árboles, de padres, de madres, de herencias, de no encajar, de sacar la voz, de expulsar las culpas, de depresión, de trauma, de enfermedades, de esperanzas, de fuerza, de ganas de vivir. Se encontró la creatividad que siempre ha estado ahí.
Faltaron algunos a esta última sesión de mi primer club de escritura terapéutica PALABRAS QUE SANAN. Se les extrañó pero quedamos con ganas de proyectos, de blogs, de creaciones colectivas, de exponer las palabras sanadora a al mundo, y de seguir curándonos juntos.
¡Gratitud al 1000% con este círculo de confianza tan hermoso! No pude salir más feliz al escuchar cómo esta experiencia les transformó y les activó. Qué felicidad que me dieran la oportunidad de inspirarlos a que encontraran las palabras verdaderas -las suyas-, para sanar.
🎯Próximamente, el miércoles 20 de Octubre pienso iniciar otro grupo de PALABRAS QUE SANAN! Si te interesa unirte, escríbeme por DM para más información!✍🏻✨