04/05/2022
Para los momentos oscuros
Hablábamos ayer de cómo salir de esos periodos en los que nada nos ilusiona y tenemos que tirar de nosotras mismas para salir al mundo. Normalmente surgen después de un avance, de un periodo de luz. El amor saca todo lo que no lo es para transformarlo. Para mí el Curso es la referencia de cómo proceder en estos momentos y en otros. Va cambiando nuestra mente sin violencia, acercándonos la verdad una y otra vez: “eres el Hijo de Dios, uno con Él, santo, bondadoso, dotado de un poder y una fuerza infinitas, eres amor, la Voluntad de Dios para ti es perfecta felicidad…”. Nos sentimos lejos de ello, no nos lo creemos, pero no le importa, sigue suave pero firme, como el agua, poco a poco desintegrando la roca de nuestra fe en la pequeñez, en el ego y trasladándola a nuestra grandeza, al espíritu. No tenemos fe en nuestro Ser, no le oímos o le sentimos porque hemos depositado la fe en el ego. Este trasvase de energía es lo que consigue el entrenamiento mental del Curso. El truco es no hacer más grande la debilidad, reconocer honestamente lo que sentimos, entregárselo al Espíritu y preguntarle ¿De qué me siento culpable? ¿Qué he hecho o no hecho; dicho o no dicho; pensado o no pensado diferente a Ti? Cuando nos llegue la respuesta se la entregamos a la Expiación en paz. Este es el proceso de purificación, de licuación. La Vida es fluida, vibrante, cuando se estanca necesitamos sacar las imágenes congeladas que taponan ese flujo. Mientras lo hacemos cambiamos el foco de lo que no funciona a lo que sí, nos tratamos con paciencia, con dulzura, como haríamos con una niña pequeña que está aprendiendo y se deprime cuando se equivoca. Y si todo esto no te convence, hay otra pregunta que ayuda y es. ¿Cuál es la alternativa? ¿Anestesiarnos, rendirnos a la depresión, la ansiedad o a la angustia? Todos conocemos personas estancadas en esa calle cortada. Seamos inteligentes, tenemos Ayuda, usémosla. No estamos solos. Sólo se requiere una pequeña dosis de buena voluntad. Elige ser feliz. K