15/07/2026
Inteligencia artificial para hacer dieta:
La inteligencia artificial se ha integrado rápidamente en la vida cotidiana, ofreciendo respuestas y soluciones para una amplia variedad de situaciones: desde resolver dudas académicas hasta planificar rutinas de ejercicio o gestionar tareas diarias. Su capacidad para brindar información inmediata y personalizada la ha convertido en una herramienta recurrente tanto para adultos como para jóvenes.
En este contexto, adolescentes de todo el mundo recurren cada vez más a plataformas de IA para solicitar dietas o planes alimenticios adaptados a sus intereses personales, especialmente cuando buscan perder peso o mejorar su alimentación. Esta tendencia, aunque evidencia la confianza en la tecnología, plantea interrogantes sobre la precisión y la seguridad de los consejos que estos sistemas pueden ofrecer en temas de salud tan delicados.
¿Qué tan segura es una dieta de una IA?
La consulta de chatbots y asistentes virtuales para obtener recomendaciones sobre alimentación se ha vuelto habitual entre adolescentes, alcanzando alrededor de dos tercios de la población, según un análisis de Pew Research Center. Plataformas de inteligencia artificial ofrecen desde planes de comidas específicos hasta sugerencias para bajar de peso, satisfaciendo la curiosidad y la urgencia de quienes buscan respuestas rápidas y personalizadas. Esta facilidad de acceso, sin embargo, no está exenta de peligros
Un adolescente de chaqueta vaquera y sudadera gris fotografía una ensalada con pollo, tomates y aguacate sobre una mesa de madera en una cocina.
Los menús sugeridos por IA restringen las calorías por debajo del mínimo recomendado, lo que puede impactar negativamente en el desarrollo físico y cognitivo (Imagen Ilustrativa Infobae)
Un estudio publicado en la revista Frontiers in Nutrition en marzo de 2026 reveló que los consejos nutricionales proporcionados suelen ser inadecuados para adolescentes, llevando a una ingesta calórica y de nutrientes muy por debajo de lo recomendado por profesionales de la salud.
La investigación, liderada por la Dra. Ayşe Betül Bilen de la Universidad del Atlas de Estambul, demostró que los planes de alimentación generados por IA para jóvenes que desean perder peso presentan, en promedio, un déficit de 700 calorías diarias frente a las sugerencias de un dietista humano. Además, las proporciones de proteínas, grasas y carbohidratos tienden a ser desbalanceadas respecto a lo que los adolescentes realmente requieren para un desarrollo saludable.
En tanto, un estudio de enero de 2026 indica que cerca del 48% de los adolescentes de 16 años o más intentaron adelgazar en el último año, mientras que una encuesta del Pew Research Center señaló que casi un 30% recurre diariamente a chatbots. La Dra. Bilen advierte en la publicación que, aunque la tecnología puede servir para obtener información general, “no deben reemplazar la orientación profesional, especialmente en el caso de niños y adolescentes cuyas necesidades nutricionales son únicas”.
En contraste con las dietas propuestas por la tecnología, aquellas que son elaboradas por personas certificadas se centran tanto en el aporte calórico como en la distribución de nutrientes esenciales. De este modo, los autores crearon perfiles ficticios de adolescentes (alrededor de 15 años con sobrepeso) y solicitaron a cinco modelos de IA distintos que diseñaran planes alimenticios de tres días para cada uno, en el contexto de una meta de pérdida de peso.
Un hombre y una mujer preocupados miran a un adolescente absorto en su celular. Los tres están sentados en un sofá gris en una sala de estar moderna.
Casi un 30% de adolescentes recurre diariamente a chatbots para consejos sobre dieta, según una encuesta de Pew Research Center (Imagen Ilustrativa Infobae)
Además del déficit de 700 calorías diarias, los planes de IA incluyeron porciones muy pequeñas (menos de 113 gramos por comida) y menús que apenas sumaban unas 1.500 calorías al día, una cantidad insuficiente incluso para quienes buscan controlar su peso a esa edad.
En cuanto a la composición nutricional, la investigación evidenció otros desequilibrios relevantes. Los planes diseñados por la tecnología tendían a proporcionar proteínas y grasas en niveles superiores a los sugeridos por los dietistas, mientras que los carbohidratos eran considerablemente más bajos que el estándar recomendado para jóvenes en etapa de crecimiento. Estos desequilibrios, si se mantienen a largo plazo, pueden impactar negativamente en el desarrollo físico y cognitivo de los adolescentes.
La calidad de la información nutricional que la inteligencia artificial ofrece a los adolescentes sigue siendo una incógnita para la mayoría de los padres y profesionales, una preocupación que motiva investigaciones. Mientras tanto, la accesibilidad de estos sistemas plantea el riesgo de que recomendaciones deficientes pasen desapercibidas hasta que generen consecuencias en la salud de los jóvenes.