12/05/2026
🍫 A veces no es solo hambre.
A veces también hay estrés acumulado, cansancio mental, mal descanso y una rutina que el cuerpo ya viene resintiendo.
El 𝐜𝐨𝐫𝐭𝐢𝐬𝐨𝐥 participa en la respuesta del cuerpo al estrés, y cuando ese estrés se sostiene por mucho tiempo, puede afectar el sueño, la digestión, la concentración e incluso influir en antojos o cambios en el apetito.
💚 Por eso, no todo se trata de “tener más fuerza de voluntad”. Muchas veces también hace falta revisar hábitos, tiempos de comida, descanso y salud emocional.
Desde la nutrición clínica, este proceso se puede trabajar de forma personalizada y realista.
📲 Agendá con Dra. Hannia Badilla, Nutricionista Clínica y Oncológica al 8933-4647