07/09/2026
💛 La Organización Mundial de la Salud señala que 1 de cada 7 adolescentes entre los 10 y los 19 años presenta un trastorno de salud mental. Además, el suicidio es la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años, y se han observado aumentos preocupantes en las tasas de suicidio entre jóvenes de 10 a 24 años en muchos países.
La adolescencia es una etapa de muchos cambios físicos, emocionales y sociales. Y precisamente por eso, algunas señales pueden confundirse con “cosas de la edad”, malacrianza o rebeldía: aislarse más, cambiar de ánimo, dejar de disfrutar lo que antes disfrutaba, dormir diferente, bajar su rendimiento o mostrarse más irritable.
Pero detrás de algunas de estas conductas puede haber un adolescente que no sabe cómo explicar lo que está sintiendo ni cómo pedir ayuda.
Si a muchos adultos les cuesta hablar de lo que sienten, entender sus propios pensamientos o reconocer que necesitan ayuda, pensemos en lo difícil que puede ser para un adolescente, que todavía está desarrollando las herramientas emocionales para comprender lo que le pasa y encontrar la manera de expresarlo.
Por eso, no esperemos a que haya una crisis para acercarnos. Preguntemos. Escuchemos. Sin juzgar, sin minimizar y sin asumir que ya sabemos qué está pasando.
Después de leer los comentarios de mi publicación anterior, especialmente los de padres que compartieron que habían perdido a sus hijos por suicidio, este tema cobra para mí un significado todavía más profundo. Sus historias nos recuerdan la importancia de mirar con atención, acercarnos y no minimizar aquello que un adolescente puede estar viviendo.
Comparte este mensaje si tienes un adolescente cerca, si eres mamá o papá. Quizá este recordatorio llegue justo a quien necesita mirar un poco más allá de una conducta y preguntarse: “¿Qué estará intentando decirme?” 💛