07/09/2026
Imaginá por un momento que dentro de vos hay un sistema de alarma súper sofisticado...
Cuando sufriste semanas de mal descanso, tu alimentación incluyó ultraprocesados o viviste bajo tensión constante, tu cuerpo no lo registró como simples días difíciles.
Lo interpretó como una amenaza real a tu supervivencia.
Para ayudarte a resistir esa agresión, tus glándulas suprarrenales liberaron cortisol. Esta hormona no apareció para perjudicarte; actuó como un fuego defensivo indispensable para regular la respuesta inmune, mantener la presión arterial y movilizar la energía necesaria para proteger tus tejidos de la inflamación.
El problema no es la alarma, sino cuando nunca deja de sonar.
Cuando la inflamación física y el estrés se vuelven crónicos, los receptores del cuerpo se agotan y pierden sensibilidad. El cortisol se mantiene elevado intentando apagar un fuego que no cesa, lo que termina alterando tu metabolismo, tu sueño y tus niveles de energía.
Recuperar el equilibrio no consiste en apagar el cortisol a la fuerza ni en culpar a tu cuerpo. Consiste en identificar y retirar aquellas fuentes de estrés e inflamación que lo obligan a mantenerse en estado de alerta.
Cuando comprendes que tu cuerpo solo intenta defenderte, la forma en la que cuidas tu salud cambia por completo.
¿Habías considerado alguna vez que tu cansancio o tu estrés elevado podían ser la consecuencia de una respuesta inflamatoria interna?
Dra. Adriana Sáenz Bonilla, Especialista Endocrinóloga 𝒟𝓇𝒶.𝒜𝒹𝓇𝒾𝒶𝓃𝒶 𝒮áℯ𝓃𝓏 ℬℴ𝓃𝒾𝓁𝓁𝒶