19/04/2026
Las historias de Montségur cuentan que esta montaña guarda un fuego muy antiguo que nunca se apagó.
Que aquí, los Cátaros —guardianes de una sabiduría viva, que muchos vinculan directamente con la línea de María Magdalena~ sostuvieron una forma de vivir lo sagrado desde dentro :::
sin intermediarios,
con el cuerpo como templo.
Eso fue una amenaza para la iglesia.
La Cruzada albigense arrasó el sur de Francia durante décadas, como intento de borrar una forma de ver, de sentir, de relacionarse con lo divino.
Montségur fue uno de sus últimos refugios.
Y en 1244, más de 200 Cátaros descendieron de la montaña hacia el fuego.
No se rindieron, entregaron su vida como ofrenda a lo que no estaban dispuestos a traicionar y negar.
Dicen que bajaron madres, niños, familias enteras…
cantando.
silbando.
como si algo en ellos ya estuviera más allá del miedo.
Y las historias de ahí cuentan que antes de ellos…
mucho antes…
esta roca fue un templo solar en Atlantis,
un punto antiguo donde la tierra y las estrellas se tocan,
::: un portal abierto :::
para quien sabe sentir más allá de lo visible,
Mirar con los ojos del alma.
Nuestra ceremonia fue simple:
ascender,
ofrendar,
cantar,
escuchar…
dejar que la montaña y la rocas nos hablen…
y reconocer, aunque sea por un instante,
que hay verdades
que no se pueden negociar
sin perderse.
Y el regalo:
un corazón de luz en la tierra.
Este Setiembre regresamos a estas tierras en un peregrinaje que une alma~ tierra & memoria.
Si sientes el llamado, déjame una 🌹