Este proyecto nace directamente de una necesidad grande de su fundadora Nancy Galvez Arias, la que por fuertes experiencias vividas con su madre, a quien cuidó después
de un tumor en su cerebro que provocó una lesión severa en todo el sistema psicomotor, el cual le ocasionó encontrarse una cama eléctrica siendo atendida por ella durante un año de alimentación artificial (sonda P.E.G), baños en cam
a, uso de pañales, y pérdida de memoria total. Ante este pronóstico tan contundente, tuvo la
visión de darse cuenta de que existían formas de que con amor, paciencia y tenacidad se podían lograr aún muchas cosas en cuanto a su recuperación. Anteriormente cursaba la carrera de enfermería con énfasis de geriatría y atención a pacientes dado que consideró que son las áreas de mayor necesidad en la actualidad. La toma de decisiones en cuanto a entrega y vocación a este ser querido la llevó a lograr apoyada en su fe y dedicación que su madre y a la vez paciente se le restableciera su sistema psicomotor. Después de un prolongado lapso e intenso cuidado fue exitosa la recuperación y logró disfrutar gran tiempo en familia, sin embargo, poco después de su recuperación su madre falleció. Cabe resaltar que también el paciente necesita una preparación psicológica y espiritual según su condición para fortalecer sus últimos días, razones por la que se inclinó a realizar este proyecto y también porque desafortunadamente la actitud de familiares tanto hijos y demás no es la
apropiada en algunos casos para la interacción con su ser querido en convalecencia y menos para atenderles ni proveerles de manera técnica y práctica lo que requieren. Tenemos hoy en día miles, sino millones de estas personas siendo abandonados
en hospitales, calles, lugares empíricos; expuestos a maltratos psicológicos,
físicos y diferentes abusos. Existen algunos durmiendo en cartones y
sorpresivamente al investigar nos damos cuenta que en muchas ocasiones,
provienen de familias con suficientes medios económicos para sustentar su condición.