19/02/2026
“Manos que cuidan, corazones que salvan: el Hospital Materno Norte en su mayor grandeza”
La historia de la joven María Eduardo León Zapata, de 19 años, vecina del Distrito Jose Marti; es un ejemplo conmovedor de cuánto puede lograrse cuando la ciencia médica, la sensibilidad humana y el compromiso institucional se unen para proteger la vida.
María Eduardo, con antecedentes de un parto pretérmino a las 34 semanas, un crecimiento intrauterino retardado (CIUR) tipo III y una comunicación interauricular (CIA) que la llevó a una situación de morbilidad crítica un año atrás, llegó al Hospital Materno Norte de Santiago de Cuba en condiciones de alto riesgo. A ello se sumaban un período intergenésico corto y una captación tardía, factores que aumentaban la vulnerabilidad tanto para ella como para su bebé.
Durante su evaluación por el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), se determinó la necesidad de ingreso hospitalario. El 13 de febrero a las 2:20 pm, fue admitida con un diagnóstico de embarazo de 32 semanas con CIUR precoz tipo IB, acompañado de un Doppler de arterias uterinas alterado y un índice de líquido amniótico en límites bajos.
Desde ese momento comenzó un seguimiento minucioso, responsable y profundamente humano. El equipo multidisciplinario del hospital —obstetras, neonatólogos, intensivistas, genetistas, enfermeras y especialistas del PAMI— asumió el caso con la seriedad y la sensibilidad que exige una gestante en condiciones críticas. Se realizaron pruebas sistemáticas de bienestar fetal, y en el transcurso de la hospitalización se diagnosticó un CIUR tipo IV, una condición que compromete gravemente la vida del feto.
Ante la complejidad del cuadro, el caso fue discutido con la Comisión Hospitalaria, el PAMI Provincial y el PAMI Nacional, en un ejercicio de responsabilidad colectiva que demuestra la fortaleza del Sistema Nacional de Salud. Cada decisión fue tomada con rigor científico y con un profundo sentido ético, buscando el momento exacto para una