14/06/2026
📆 14 de junio
Dos cunas. Dos siglos. Un mismo fuego.
Antonio Maceo llegó al mundo un 14 de junio de 1845 en Santiago de Cuba. Mulato, hijo de una familia que sembró dignidad antes que pan. Creció con el machete como extensión del brazo y una verdad clavada en el pecho: la libertad no se negocia, se conquista o se muere con ella.
Ernesto Guevara llegó un 14 de junio de 1928, en Rosario, Argentina. Un niño con asma que aprendió temprano que el aire a veces falta… y que hay que pelear hasta el último suspiro. Creció un dolor en el alma: el de ver tanta injusticia y no poder quedarse quieto.
Uno fue el Titán de Bronce. El otro, el Guerrillero Heroico.
Uno rompió el Pacto del Zanjón porque entendió que rendirse es traicionar a los que ya no están. El otro dejó una carrera de médico, una familia, una patria, porque supo que la vocación más alta es curar el mundo, aunque duela.
Maceo cayó en San Pedro, y sus palabras hoy están bien presentes: "Quien intente apoderarse de Cuba, solo recogerá el polvo de su suelo empapado en sangre".
El Che cayó en La Higuera, pero antes de caer miró a sus verdugos con una entereza que aún avergüenza a los poderosos.
No se conocieron. No compartieron una trinchera ni una batalla. Pero los dos llevaban la rebeldía en los huesos. Los dos supieron que la justicia no espera. Los dos eligieron vivir de pie, aunque la muerte los mirara de frente.
Hoy, 14 de junio, desde nuestra institución celebramos que su luz nos siga guiando.