04/12/2020
Amig@s
La obesidad como proceso inflamatorio. La obesidad es un estado en el que hay una acumulación excesiva de tejido adiposo (grasa) subcutáneo y / o visceral. Este tejido adiposo ya no se considera un “órgano” inerte que se dedica principalmente a almacenar energía sino la ciencia moderna está descubriendo que es tejido activo y muy importante en la regulación de procesos fisiológicos y patológicos, incluida la inmunidad y la inflamación. El tejido adiposo produce y libera una variedad de adipocinas (leptina, adiponectina, resistina y visfatina), así como citocinas pro y antiinflamatorias (factor de necrosis tumoral α, interleucina [IL] -4, IL-6 y otras) y ahora se empieza a dilucidar el complejo panorama de interacciones fisiopatológicas conducentes al desarrollo de resistencia a la insulina y del complejo desequilibrio metabólico que conlleva un sinnúmero de complicaciones clínicas o sea las enfermedades metabólicas. Cuando el balance metabólico se rompe, la cascada de inflamación crónica allí originada desencadena resistencia a la insulina y se inicia el desarrollo del síndrome metabólico a partir de la obesidad, que a su vez genera alteraciones de la respuesta del adipocito a diferentes estímulos. La obesidad es, por tanto, una condición subyacente de las enfermedades inflamatorias y metabólicas.
Es otras palabras la obesidad es una fuente de inflamación crónica que debilita tu sistema inmunológico y no es raro, bajo esta perspectiva, que la obesidad sea un factor de riesgo en personas con COVID-19. ¡Desgraciadamente no existen los gorditos sanos!
Fuente:
1: Sánchez, Julio & Z., Diego & D., Óscar & A., Juan. (2010). Adipocinas y síndrome metabólico: múltiples facetas de un proceso fisiopatológico complejo. Revista Colombiana de Cardiología. 17. 167-176. 10.1016/S0120-5633(10)70