07/05/2026
Quién diría que una condición autoinmune sería el motivo por el cual me he enfocado en comer de manera antiinflamatoria por más de dos años…
Gracias a los síntomas que he tenido en la piel y a mi insistencia de no querer vivir dependiente de una pastilla, he descubierto muchas formas en las que una situación “restrictiva” puede convertirse en una oportunidad creativa.
En un momento del año pasado pensé: “estoy dispuesta a hacer todo por mi salud”, y desde esa intención me encontré haciendo cosas que nunca habría imaginado; como incluir hígado de res en mis menús semanales, incorporar y hacer mi propio caldo de huesos, dejar el azúcar de todo tipo — incluso la miel — por tres meses para resetear mi digestión y microbiota, pasar por dietas bajas en carbs, extrañar las frutas y empezar a encontrar la belleza en la simplicidad de un plato armado con mi lista de ingredientes “bajos en histamina”.
Todo esto para decirles que conectar con el alimento — su elección, cuidado y cocción — son cosas que mantengo muy cerca de mi corazón, y que han estado presentes por años como una práctica de autocuidado.
Por eso, y porque quiero compartir todo lo que he aprendido en estos años, quiero contarles que muy pronto estaré ofreciendo un taller de alimentación antiinflamatoria. Si quieres ser de las primeras personas en recibir los detalles, déjamelo saber en los comentarios 🤍