30/05/2026
El año pasado compuse estas palabras mientras sentía la presencia de mis pacientes más frágiles, los que cargan el mayor peso del sufrimiento.
Cinco años dedicado al estudio del dolor, obsesionado con el: su fisiología, sus mecanismos, sus tratamientos. La ciencia del sufrimiento me atrapó desde el principio, y la amé. En este camino los pacientes en estado final de la vida son frecuentes, y en ellos encontré algo que ningún libro me había dado: una sabiduría que no depende de la edad, sino de la cercanía a la muerte. Me comprometí entonces a mejorar la calidad de vida sin condición de tiempo. Años, meses, días u horas: son igual de importantes. Dos maestrías, ocho diplomados e incontables cursos y seminarios después, reafirmando mi promesa de ser un estudiante eterno, comienzo una nueva maestría —la tercera, y probablemente no la última— pero sí que lleva mi vocación a cuestas.
CUIDADOS PALIATIVOS.