03/02/2026
No se trata solo de “mala administración”, sino de un intento de regular emociones: ansiedad, vacío, tristeza, estrés o sensación de no tener control. Comprar da alivio momentáneo, una descarga de dopamina… pero después suele llegar la culpa, el enojo con uno mismo y la repetición del ciclo.
Cuando los “gustitos” se vuelven excesivos, no es un problema de dinero, es un mensaje emocional que no está siendo escuchado. En terapia no se trata de juzgar ni prohibir, sino de entender:
¿Qué emoción estás tratando de calmar?
¿Qué vacío intentas llenar?
¿Qué te dices a ti mismo justo antes de comprar?
👉 Ir a terapia no es dejar de comprar, es aprender a no usarte a ti mismo como anestesia emocional.