27/09/2025
Hace poco, los gremios médicos del país organizaron plantones, marchas y protestas exigiendo que las residencias médicas sean pagadas. Entonces, la presión social y la protesta fueron herramientas legítimas. Hoy, frente a un paro nacional por la eliminación de subsidios que golpea directamente al pueblo y amenaza el acceso a la salud, los mismos gremios declaran que “no apoyan”. Esa contradicción no solo es incoherente, es vergonzosa.
El Colegio de Médicos del Guayas habla de “ética” y de “no poner en riesgo la integridad humana”, pero en realidad su postura favorece al poder político de turno. Guardar silencio frente al desmantelamiento de la salud pública no es neutralidad: es complicidad. Y un médico cómplice de un sistema que priva al pueblo de acceso a medicinas e insumos, está traicionando la esencia misma de su juramento.
La medicina no puede ser selectiva ni acomodarse según quién esté en el poder o a qué intereses se sirva. Cuando las protestas sirven a sus propios beneficios, las promueven. Cuando las protestas son del pueblo, las rechazan. Esa doble moral convierte a la representación gremial en un instrumento de conveniencia, no de principios.
La verdadera ética médica es ponerse del lado de la vida, de la justicia y de los pacientes. Y hoy eso significa denunciar y no maquillar la realidad: con recortes y subsidios eliminados, se está dejando a la población en riesgo. Guardar silencio o deslegitimar la protesta no es proteger a nadie, es darle la espalda a todos.
| El Colegio de Médicos del Guayas informa...