12/06/2026
Llegan las vacaciones
Dejar a niñxs y adolescentes todo el verano únicamente en “modo ocio”, sin ninguna responsabilidad doméstica, académica o personal, puede tener varios efectos negativos en su desarrollo. El descanso y el juego son necesarios, pero cuando desaparecen por completo las rutinas y las obligaciones, se pierden oportunidades importantes de aprendizaje y maduración.
Por un lado, puede favorecer la falta de hábitos y disciplina. Durante el curso escolar existen horarios, tareas y compromisos que ayudan a desarrollar constancia, organización y autocontrol. Si durante meses no existe ninguna exigencia, algunos menores pueden acostumbrarse a evitar el esfuerzo y a priorizar solo la gratificación inmediata.
Además, no participar en tareas domésticas dificulta el aprendizaje de la responsabilidad y la autonomía. Colaborar en casa —hacer la cama, ordenar, ayudar con la comida o cuidar pequeños encargos— enseña que convivir implica cooperación y compromiso con los demás. Cuando estas responsabilidades no existen, es más fácil desarrollar actitudes de dependencia o poca implicación familiar.
También puede afectar a la tolerancia a la frustración. El ocio constante acostumbra al cerebro a actividades placenteras y rápidas, mientras que las obligaciones enseñan a gestionar el aburrimiento, el esfuerzo y la espera. Estas habilidades son fundamentales para la vida académica, laboral y social futura.
En adolescentes, además, un verano excesivamente desestructurado puede aumentar el abuso de pantallas, la alteración del sueño y la sensación de apatía o desmotivación. La ausencia de objetivos o rutinas puede generar incluso más aburrimiento y menor bienestar emocional a medio plazo.
Por eso, debemos combinar descanso y diversión con pequeñas responsabilidades adaptadas a la edad: colaborar en casa, mantener ciertos hábitos de lectura, practicar deporte, participar en actividades sociales o asumir tareas concretas. El objetivo no es convertir el verano en una prolongación del curso escolar, sino mantener un equilibrio saludable entre ocio, autonomía y responsabilidad.