Ramón Zelada

Ramón Zelada Ayudo a las personas a disfrutar del cambio de hábitos que necesitan para perder peso, mejorar su s

Food lover, concerned about my health, the health of those around me and our planet, I decided to become an Integrative Health Coach. I strongly believe that different people thrive on different diets and lifestyles choices, and what works for you today may not work for you six months down the road. I will help you listen to your body and find what works for you in all areas of your life.

Empezando el final de un finde muy guay, con un montón de cosas que me encantan: amiga, naturaleza, belleza, comida, fie...
09/08/2026

Empezando el final de un finde muy guay, con un montón de cosas que me encantan: amiga, naturaleza, belleza, comida, fiesta, cuidados…

Y entonces me dijo que hace mucho que no publico en el muro, y que tengo ganas de hacerme una foto que refleje como me siento.

Y entonces me pongo delante de este espejo con esa parra y esas vistas por detrás, y automáticamente lo que me sale es sonreír.

Pero entonces me doy cuenta de lo que me dijo el otro día la psicóloga en la consulta, y siento que en realidad la sonrisa no refleja mi estado actual, sino mi manera automática de mostrarme.

Y entonces, al instante, me s**o otra foto con el gesto que realmente se refleja como me siento.

A ti te dejo que los interpretes, y si te sirve para algo, esta reflexión mía de domingo de verano, pues quizás entonces ya está justificada mi primera sonrisa 😜

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Y sobra decirte que siempre pienso en ti.Que no me asusta esta forma de vivir.Que me cansé de tenerme que resistir.Valer...
23/07/2026

Y sobra decirte que siempre pienso en ti.
Que no me asusta esta forma de vivir.
Que me cansé de tenerme que resistir.

Valeria Castro lo tenía claro y llamó a su disco “El cuerpo después de todo”.

Porque el cuerpo es quien sabe lo que la mente duda. El cuerpo sabe afrontar lo que la mente controla por miedo.

Por eso, cuando SENTIMOS el cuerpo (con o sin sus síntomas), entonces estamos ESCUCHÁNDONOS, y entonces no nos reprimimos, no nos rechazamos y nos damos la alimentación más sana: ya sea un helado, un cruasán, una tarde de vinos, una borrachera, una noche de Netflix, un día de sofá y edredón o un finde con tu mejor amiga.

Nunca ha sido la alimentación. Y me ha costado mucho aceptarlo, sentirlo e integrarlo.

Pero ahora puedo acompañarte si sientes que es tu momento.

Sentir más para sanar más 🌿

06/07/2026

Aristóteles definía el medio como lo que está entre el principio y el fin. Y lo refleja en su maravillosa novela “Pincipio, medio, fin”. Pero vamos más lejos: el medio no es un lugar de tránsito. Es donde ocurre la vida.

Pero cuando enfermamos hacemos lo que describe Luiselli sin su lucidez: intentamos llegar a la otra orilla cuanto antes. Queremos salir del síntoma, eliminar la enfermedad, volver a “estar bien”. Y en esa carrera hacia la otra orilla, dejamos de habitar lo que está ocurriendo.

El problema no es querer sanar; es convertir el síntoma en algo que vencer; y la salud, en un absoluto que alcanzar.

La salud (vida) no funciona en absolutos. Y me ha costado verlo😅🙈La salud funciona en circulación constante entre polos opuestos. Inhalar y exhalar. Llenarse y vaciarse. Si cualquiera de esos movimientos se congela en uno de sus extremos… 💀No hay salud en el polo, sino en el movimiento entre ellos.

Esto tiene una consecuencia clínica: el rechazo y el miedo al síntoma. Y esto no es incouo. Es un estresor que genera buena parte de la patología que queremos resolver. El cuerpo no distingue entre el miedo al dolor y el dolor mismo.

Por eso, en consulta no empezamos con cómo eliminar el síntoma. Sino qué relación tienes con él.

Y ojo⁉️Aceptar lo que está siendo no es resignarse. No es validar la inacción ni espiritualizar el sufrimiento. Es dejar de actuar desde el miedo o el rechazo, porque desde ahí las decisiones (con la comida, con el cuerpo, con el tratamiento) suelen ser reactivas, rígidas e insostenibles.

Aceptar Y SENTIR es donde empieza el cambio.

Y ahí no se llega con voluntad, esfuerzo ni disciplina (control). Sino con consciencia: sentir lo que está ocurriendo sin convertirlo en veredicto, sin huir de ello, sin intentar ser otra cosa de lo que se está siendo. Es sentirlo (cuerpo), y no solo aceptarlo (mente).

Pasar de «soy una persona enferma» a «estoy atravesando un proceso X con X síntomas» es la diferencia entre vivir desde el miedo y vivir.

La salud no es la otra orilla. Es aprender a nadar.

Vivir más lento para sanar más rápido🌿

Ramón Zelada Tomé 📩 consul

Llevas meses (quizás años) con digestiones pesadas, intolerancia a las grasas o molestia bajo las costillas. Te hicieron...
10/06/2026

Llevas meses (quizás años) con digestiones pesadas, intolerancia a las grasas o molestia bajo las costillas. Te hicieron una ecografía. “Todo normal.” O te quitaron la . Y sigues igual.

Nadie te ha explicado cómo funciona realmente.

No hace falta tener piedras para tener la vesícula mal. El barro biliar, la vesícula perezosa, el esfínter de Oddi en espasmo — todo eso existe antes de los cálculos, y rara vez se busca. Y cuando la no fluye bien, el tampoco puede hacer su trabajo: misma señal, mismo fallo.

La vesícula y el páncreas no deciden solos cuándo actuar. Necesitan una señal del estómago. Si el ácido gástrico es insuficiente (como vimos en el Post 1), esa señal no llega. Y la se rompe en el segundo eslabón.

Hay algo más que casi nadie menciona: cuando la bilis fluye en dirección equivocada, genera un reflujo que no es ácido. Que el omeprazol no trata. Y que muy pocos buscan. Es el

Desliza. Y si te reconoces en alguna de estas diapositivas, probablemente hay algo que todavía no se ha resuelto en la raíz.

Para eso está la consulta⤵️
📩 [email protected]

PD: Si llevas tiempo con síntomas pancreáticos crónicos que no responden a nada, vale la pena descartar una variante anatómica llamada páncreas divisum. Pídele a tu médico una CPRM.

Vivir más lento para sanar más rápido🌿
Ramón Zelada Tomé

“Siempre ha sido así de delgadita. Suerte que tiene, que puede comer de todo.”Cuántas veces he escuchado esa frase. U ot...
01/06/2026

“Siempre ha sido así de delgadita. Suerte que tiene, que puede comer de todo.”

Cuántas veces he escuchado esa frase. U otra parecida. En consulta, en conversaciones de pasillo, en boca de madres y padres que quieren lo mejor para sus hijos. 💔

Y no lo digo con juicio. Lo digo porque yo también crecí en una cultura que equiparaba delgadez con salud: “Ramón es delgadito. Lo quema todo.” Esta cultura consideraba los síntomas mala suerte, y no tenía herramientas para leer lo que el cuerpo intentaba decir.

Estos talleres en colegios me recuerdan cada vez lo temprano que se forman esas creencias. Y lo mucho que cuesta deshacerlas después.

La salud infantil lleva años mandando señales que no podemos seguir ignorando.

No lo digo para alarmar. Lo digo porque los datos merecen ser nombrados, y porque detrás de cada dato hay un niño, una niña, una familia, y muchas veces una historia que nadie supo leer a tiempo.

Los síntomas siempre estuvieron ahí. Simplemente nadie nos enseñó a leerlos.

Vivir más lento para sanar más rápido 🌿

Ramón Zelada Tomé
📩 consultas y talleres en [email protected]

«Es que eres muy nerviosa.»«Mira que eres histérica.»«Tienes que relajarte más.»«Es todo psicosomático.»Frases que mucha...
14/05/2026

«Es que eres muy nerviosa.»
«Mira que eres histérica.»
«Tienes que relajarte más.»
«Es todo psicosomático.»

Frases que muchas habréis escuchado en una consulta o hasta en casa. Y que duelen el doble. Porque no vienen de un lugar de honestidad o de compasión. Sino de desconocimiento y miedo. Y, muchas veces, de inseguridad personal o profesional disfrazada de consejo o diagnóstico.

Decirle a alguien que sus síntomas son “por los nervios” sin escuchar con el corazón o investigar más, no es amor ni medicina (integrativa). Es cerrar una puerta porque no se sabe cómo abrirla.

Y la realidad es que sí, el sistema nervioso influye en casi todo lo que ocurre en tu cuerpo. Eso es real y es biología.

Pero hay dos partes en esta historia que casi nunca se cuentan juntas.

La primera: de cada 10 señales que viajan entre tu intestino y tu cerebro, 9 van del cuerpo al cerebro. Tu microbiota, tu intestino, tu sistema inmunitario y tu inflamación, tus hormonas... están constantemente informando a tu sistema nervioso.

La segunda: cuando ese sistema nervioso lleva años sin sentirse seguro, empieza a mandar síntomas al cuerpo. No como un error. Como un mensaje. Como una forma de decir que algo necesita atención y cambio.

El , la , el , el , el , el dolor, el agotamiento, la piel, el ciclo... no suelen ser el problema (original). Son la señal de que el sistema nervioso lleva demasiado tiempo en alerta y necesita otra cosa.

No estás exagerando.
No eres demasiado nerviosa.
Tu cuerpo te está hablando.

Vivir más lento para sanar más rápido🌿
Ramón Zelada Tomé

📩 consultas en [email protected]

Juana no tiene un diagnóstico oficial.Pero lleva años sin dormir bien, con  ,  ,  ,  ,   y con la cabeza a mil. Y sus an...
11/05/2026

Juana no tiene un diagnóstico oficial.

Pero lleva años sin dormir bien, con , , , , y con la cabeza a mil. Y sus análisis siempre salen bien.

En consulta veo muchas Juanas. Mujeres que sostienen la logística familiar, el trabajo, el cuidado de todos los que las rodean. Que llevan la carga mental sin que nadie les haya preguntado cómo están ellas.

Y esa carga tiene un impacto biológico real. Y los síntomas y enfermedades pueden ser tan diferentes como Juanas hay en el mundo: SIBO, microbiota alterada, inflamación, tiroides, ciclo hormonal, psoriasis... A veces es el embarazo que no llega. A veces es esa enfermedad que nadie explica del todo. A veces es cáncer.

El cuerpo de Juana no está inventando nada. Está respondiendo a años de sobrecarga e hiperfuncionamiento crónico.

Y esto no se resuelve con más suplementos ni con más ejercicio de fuerza. Esto empieza a cambiar cuando el sistema nervioso deja de vivir en emergencia y “en silencio”. Cuando puede sentir (y mostrar) calma, pero también tristeza, enfado, rabia y odio.

Cuando Juana también aparece en su propia lista.

Vivir más lento para sanar más rápido🌿
Ramón Zelada Tomé

📩 consultas en [email protected]

24/04/2026

Este mensaje lo acabo de leer en un libro.

Lo escribe en Metafísica de la pereza, y dice algo así: que somos tan adictos al triunfo, tan esclavos de la eficacia, que hemos olvidado las artes de la renuncia. Que ya no sabemos perder. Ni parar. Ni rendirnos.

Y yo lo veo cada semana en consulta.

Personas que llegan agotadas hasta los huesos. Que no duermen aunque estén muertas de cansancio. Que tienen el intestino hecho un desastre, las hormonas fuera de rango, el sistema inmune fallando. Que han optimizado su vida al milímetro —la dieta, el ejercicio, los suplementos, la meditación de seis minutos— y aun así siguen rotas.

¿Sabes qué tienen en común casi todas?

Que no saben parar. No porque no quieran. Sino porque fisiológicamente ya no pueden.

El sistema nervioso autónomo tiene dos modos principales: el simpático —acelerar, actuar, sobrevivir— y el parasimpático —descansar, digerir, regenerar—. La salud real ocurre en el segundo. La digestión, la detoxificación hepática, la síntesis hormonal, la respuesta inmune adaptativa, la reparación del tejido, la consolidación de la memoria… Todo eso sucede cuando el cuerpo se rinde. Pero llevamos décadas entrenando solo el primero.

La cultura de la productividad ha secuestrado nuestro sistema nervioso. El cortisol cronificado no es solo estrés: es inflamación sistémica de bajo grado, disbiosis, estreñimiento, tiroides lenta, ciclo menstrual roto, insomnio… es esa ansiedad sin nombre que no tiene causa pero que está siempre ahí.

El problema no es que no te cuides. El problema es que no sabes —ni puedes— soltar.

Rendirse no es fracasar.

Rendirse es escuchar al síntoma sin juicioso. Es dejar que el cuerpo haga lo que sabe hacer sin taparlo.

Rendirse es la medicina más infravalorada hoy.

Y la más difícil de prescribir, porque vivimos en un mundo que premia exactamente lo contrario.

Así que si hoy estás agotada, si no recuerdas la última vez que descansaste de verdad, si tu cuerpo te habla con síntomas que no entiendes,

quizás no necesitas hacer más.

Quizás necesitas aprender a rendirte, a escuchar(te).

Vivir más lento para sanar más rápido🌿
📩 consultas en [email protected]

24/04/2026

Este mensaje lo acabo de leer en un libro.

Lo escribe en Metafísica de la pereza, y dice algo así: que somos tan adictos al triunfo, tan esclavos de la eficacia, que hemos olvidado las artes de la renuncia. Que ya no sabemos perder. Ni parar. Ni rendirnos.

Y yo lo veo cada semana en consulta.

Personas que llegan agotadas hasta los huesos. Que no duermen aunque estén muertas de cansancio. Que tienen el intestino hecho un desastre, las hormonas fuera de rango, el sistema inmune fallando. Que han optimizado su vida al milímetro —la dieta, el ejercicio, los suplementos, la meditación de seis minutos— y aun así siguen rotas.

¿Sabes qué tienen en común casi todas?

Que no saben parar. No porque no quieran. Sino porque fisiológicamente ya no pueden.

El sistema nervioso autónomo tiene dos modos principales: el simpático —acelerar, actuar, sobrevivir— y el parasimpático —descansar, digerir, regenerar—. La salud real ocurre en el segundo. La digestión, la detoxificación hepática, la síntesis hormonal, la respuesta inmune adaptativa, la reparación del tejido, la consolidación de la memoria… Todo eso sucede cuando el cuerpo se rinde. Pero llevamos décadas entrenando solo el primero.

La cultura de la productividad ha secuestrado nuestro sistema nervioso. El cortisol cronificado no es solo estrés: es inflamación sistémica de bajo grado, disbiosis, estreñimiento, tiroides lenta, ciclo menstrual roto, insomnio… es esa ansiedad sin nombre que no tiene causa pero que está siempre ahí.

El problema no es que no te cuides. El problema es que no sabes —ni puedes— soltar.

Rendirse no es fracasar.

Rendirse es escuchar al síntoma sin juicioso, dejar que el cuerpo haga lo que sabe sin taparlo.

Rendirse es la medicina más infravalorada hoy.

Y la más difícil de prescribir, porque vivimos en un mundo que premia exactamente lo contrario.

Así que si hoy estás agotada, si no recuerdas la última vez que descansaste de verdad, si tu cuerpo te habla con síntomas que no entiendes,

quizás no necesitas hacer más.

Quizás necesitas aprender a rendirte, a escuchar(te).

Vivir más lento para sanar más rápido🌿

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