17/10/2024
Vamos a ver: La obesidad no se elige. La obesidad, te toca.
Una persona que vive con obesidad, no quiere tenerla. No conozco a nadie en su sano juicio que intencionadamente diga que quiera ganar grasa corporal hasta el extremo.
Por un lado tenemos la genética. Hay gente tocada por la varita de la obesidad que tienen un perfil genético extremadamente tendente a desarrollar obesidad.
Tenemos ya detectados cientos de genes que se alteran en mayor o menor grado en obesidad. Genes que expresan proteínas que regulan el apetito, la facilidad para ganar grasa, la dificultad para ganar músculo, el metabolismo basal, la apetencia por comida ultraprocesada...
Por otro lado tenemos al ambiente. Incluso a gente con genética delgada, si le metes un trabajo sedentario de 50h a la semana, estrés elevado, falta de sueño, corticoides, una lesión inhabilitante y un sueldo muy bajo que tenga que recurrir a comida procesada barata para poder sobre vivir, seguramente desarrolle obesidad.
Ahora que hemos entendido esto, podemos dejar ya la culpa a un lado y empezar a trabajar con la responsabilidad. ¿Y qué es esto de trabajar con la responsabilidad sin culpa?
Pues entender que no nos podemos machacar con factores que no podemos modificar. Echarte la bronca por no hacer cambios en factores que no puedes controlar solamente te llevará al bloqueo. Asume que tienes cierta genética o que no puedes cambiar de trabajo o que tienes que usar corticoides por narices.
Pero entiende también que, si puedes hacer algunos cambios en otros factores, ponte a ello. Asume ciertas responsabilidades sobre tu salud e intenta hacer algunos cambios. Desde el respeto a ti mismo y de forma amable, pero hazlos. Si tienes recursos y tiempo, nada te impide dedicar tiempo a comprar y cocinar mejor o a salir a caminar e irte a entrenar un rato.
Y si realmente te da igual tu salud, haz lo que te de la gana y asume las consecuencias. Eres libre de hacer lo que quieras. Pero créeme que, a largo plazo, te vas a arrepentir. Cuando no hay salud, el resto de tu vida deja de importarte.
Feliz lunes!