09/08/2026
“Dar a luz” se refiere a alumbrar la placenta. Hasta que esto no ocurre, el parto no ha terminado ❤️
De forma fisiológica, cuando el bebé nace, la placenta se desprende del útero, dejando una herida que ha de cerrarse. Si no se cierra, se produce la famosa hemorragia postparto.
El cuerpo es sabio y por ello, tras nacer el bebé, se produce un gran pico de oxitocina natural que genera contracciones para que el útero se contraiga de forma rápida y así, comprimir esa herida evitando el sangrado. Justo tras el nacimiento, podemos palpar el útero del tamaño de un puño y muy duro al nivel del ombligo. La mujer suele volver a sentir ganas de pujar y de forma suave, nace la placenta. En la mayoría de los casos no es necesario tirar del cordón.
El alumbramiento puede ser:
· Espontáneo: la placenta sale por si sola sin poner ninguna medicación.
· Dirigido: tras nacer el bebé se administra oxitocina intravenosa o intramuscular y se realiza tracción controlada del cordón.
En la mayoría de hospitales en España se realiza por protocolo el alumbramiento dirigido (la cantidad de oxitocina varía de un centro a otro).
¿Qué recomienda la evidencia?
👉 Espontáneo: en partos fisiológicos sin intervención, no existen factores de riesgo o la mujer no desea un alumbramiento dirigido.
👉 Dirigido: en partos intervenidos (rotura de bolsa artificial, epidural, oxitocina sintética), partos muy largos y presencia de factores de riesgo como hemorragia postparto anterior o multiparidad. Todas aquellas situaciones en las que el útero pueda estar “cansado” por exceso de actividad o actividad no fisiológica.
Si prefieres un alumbramiento espontáneo, habla con los profesionales que te van a acompañar. Si se produjera sangrado, el tratamiento es rápido y efectivo con uterotónicos como la oxitocina (disponibles en todos los centros sanitarios con atención a partos).
¿Quieres más información sobre las decisiones que puedes tomar de antemano a través de tu plan de parto?
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