04/10/2026
Pendiente de todo el mundo…
y al final, el gran aprendizaje.
Recibí un Año Nuevo muy diferente:
solo mi hermano y yo, sujetando las manos de mi madre, mientras mis tías, ya viejitas, rezaban a nuestro lado.
Afuera, el mundo celebraba entre globos, champán, publicaciones, fotos, música, bailes y apariencia.
Nosotros simplemente nos mirábamos, rezábamos y nos preguntábamos cómo vendría el nuevo año 2026.
Y entendí algo…
Pasamos demasiado tiempo pendientes de todos, intentando estar, responder, acompañar, cumplir… hasta que la vida te enseña, de la manera más inesperada, dónde está lo verdaderamente importante.
Aquella noche no hubo fiesta.
Pero hubo manos entrelazadas.
Hubo familia.
Hubo presencia.
Hubo amor.
Lloramos mucho.
Mi hermano preguntaba quién le iba a cuidar.
Y hubo un aprendizaje enorme:
“La vida no se mide por cuántas personas están alrededor cuando todo es celebración, sino por las manos que permanecen unidas cuando llega el silencio”
Desde entonces intento vivir más y estar pendiente de aparentar menos y dejar que cada quien se esfuerce y salga adelante por sí solos! Por que yo en 26 años no he parado de lograr mis objetivos!
Porque mi miedo no es morir.
Mi miedo es llegar al final y descubrir que, por estar pendiente de la vida de todos, olvidé vivir la mía.