27/05/2022
𝔼𝕟 𝕖𝕝 𝔹𝕝𝕠𝕘 𝕕𝕖 ℂ𝕆𝔽𝔼ℕ𝔸𝕋
𝐎𝐒𝐓𝐄𝐎𝐏𝐀𝐓Í𝐀, 𝐑𝐄𝐌𝐄𝐃𝐈𝐎 𝐏𝐑𝐄𝐅𝐄𝐑𝐄𝐍𝐓𝐄 𝐄𝐍 𝐒Í𝐍𝐃𝐑𝐎𝐌𝐄 𝐈𝐍𝐓𝐄𝐒𝐓𝐈𝐍𝐎 𝐈𝐑𝐑𝐈𝐓𝐀𝐁𝐋𝐄
El síndrome del intestino irritable (SII) es el trastorno digestivo funcional más frecuente en la consulta médica, según la Asociación Española de Gastroenterología, ya que supone entre el 20 y el 50% de visitas a gastroenterología.
Es bastante común y tiene un alto costo, sobre la salud de las personas, ya que la padecen entre el 10% y el 20% de la población occidental. Y también económico, por la gran pérdida de horas de trabajo y de consumo de recursos sanitarios.
Se caracteriza por trastornos de los movimientos gastrointestinales y sensibilidad abdominal, con resultados negativos en todos los análisis y pruebas realizados. Sus síntomas principales son diarrea y estreñimiento, molestia o dolor abdominal que se alivia tras las deposiciones, distensión abdominal, sensación de estar lleno, gases, vómitos, mareos, pérdida del apetito, ansiedad y depresión. Se diagnostica cuando los síntomas persisten en 12 semanas, no necesariamente consecutivos, en 12 meses.
El SII se considera un trastorno digestivo crónico, de origen desconocido, influenciado por factores psicológicos, gastroenteritis, intolerancias alimentarias, trastornos hormonales o factores genéticos. También, se detectan alteraciones celulares que hacen que el intestino esté hipersensible y reaccione de forma exagerada e inespecífica a cualquier tipo de estímulo.
El empleo de Osteopatía, y otras modalidades de Medicina Complementaria y Alternativa (CAM), en SII es común, y su uso aumenta considerablemente cuando fracasa el tratamiento convencional. A veces, los afectados recurren a opciones complementarias o alternativas, porque el tratamiento médico habitual no produce el resultado deseado, por tener efectos adversos, o porque ven a las CAM como un remedio más natural.
La Osteopatía mejora la severidad de los síntomas del SII y su impacto en la calidad de vida, por lo que debe ser considerada como una medicina complementaria y alternativa eficaz en el SII.
La Osteopatía Integral debería ser un remedio preferente para este síndrome, por su efecto analgésico, acción sobre todos sus trastornos funcionales, y buena tolerancia, empleándose a nivel visceral, estructural (o musculoesquelético), y craneal.
La Osteopatía visceral mejora los movimientos viscerales, de los sistemas digestivo, reproductor, urogenital, respiratorio y cardiovascular, actuando sobre las causas que los alteran: visceroespasmos, adherencias y malposiciones.
En caso de SII, las manipulaciones viscerales no sólo se aplican sobre el colon, sino también sobre otros órganos, vísceras y estructuras viscerales (ligamentos viscerales, mesos y epiplones), que pudieran estar relacionados con el trastorno. Trabajando sobre el estómago, el hígado, el píloro, el duodeno, el esfínter de Oddi, el ligamento de Treitz, la raíz del mesenterio, el yeyuno, el íleon, la válvula ileocecal, los riñones o el suelo pélvico, por ejemplo, según la necesidad de la persona.
Las técnicas osteopáticas viscerales tienen efecto en el SII, en la calidad de vida y la severidad de los síntomas. Reducen el dolor y el deterioro funcional, permitiendo una mejor función en la vida diaria, pero sin los efectos secundarios por el consumo prolongado de medicamentos.
La Osteopatía estructural puede mejorar la función de las señales nerviosas y la movilidad de los órganos, mejorando la digestión y los síntomas del SII. Las lesiones osteopáticas de las vértebras dorsales y lumbares pueden influenciar en el SII. Siendo las manipulaciones osteopáticas una sencilla y efectiva manera de liberar las compresiones de los nervios y vasos, en este síndrome.
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