04/05/2026
En 1987, el laboratorio Boots Pharmaceuticals comercializaba Synthroid (levotiroxina), el medicamento de marca líder para tratar el hipotiroidismo. Era un fármaco inmensamente rentable, pero la patente ya había vencido y estaban surgiendo competidores genéricos más baratos.
Para proteger su cuota de mercado, el laboratorio argumentaba que los genéricos no se absorbían de la misma manera (no eran bioequivalentes) y que era peligroso cambiar de marca. Para demostrarlo con evidencia científica, contrataron a la Dra. Betty D**g, una investigadora de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), para que realizara un ensayo clínico comparando Synthroid con tres alternativas genéricas.
Esperaban demostrar científicamente que Synthroid era superior y que los genéricos eran ineficaces o inestables.
Sin embargo, cuando la Dra. D**g concluyó su investigación en 1990, los resultados mostraron exactamente lo contrario: todos los medicamentos, tanto el original como los genéricos, eran bioequivalentes y exactamente igual de seguros y eficaces. De publicarse, el estudio demostraría que los pacientes y el sistema de salud podrían ahorrar millones de dólares comprando el genérico sin ningún riesgo.
Boots Pharmaceuticals entró en pánico. Como el contrato de investigación que la Dra. D**g había firmado incluía una cláusula de confidencialidad estricta, el laboratorio prohibió la publicación del estudio y amenazó a la investigadora con demandas millonarias si compartía los datos.
Durante 7 años,el estudio se mantuvo en secreto y Synthroid siguió dominando el mercado a precios premium, promobiendo la falsa idea de que los genéricos eran inferiores, mientras ocultaban que la realidad era la contraria
El encubrimiento salió a la luz en 1996 gracias a una investigación periodística del Wall Street Journal. El escándalo público y la presión de la comunidad científica y gubernamental obligaron al laboratorio a retroceder.
El estudio de la Dra. D**g se publicó en 1997 en la prestigiosa revista JAMA (Journal of the American Medical Association).
El laboratorio tuvo que afrontar demandas por fraude y monopolio y grandes indemnizaciones