25/08/2026
Esta receta tiene un ingrediente poco habitual: permiso para no comérsela.
Cuando existe selectividad alimentaria, el primer objetivo no siempre es tragar.
Mirar. Acercarse. Elegir un color. Tocar. Oler. Incluso decidir no participar.
Todo eso puede formar parte de la exploración de un alimento.
Este lienzo comestible convierte la tortita en una propuesta para conocer texturas, colores y olores sin negociar bocados ni convertir la mesa en una prueba.
El adulto puede participar y comer con naturalidad, pero sin ofrecer insistentemente, comparar ni esperar una respuesta inmediata.
Importante: una receta no trata por sí sola la selectividad alimentaria. Si la alimentación afecta al crecimiento, la variedad nutricional, la participación familiar o genera un malestar significativo, es recomendable realizar una valoración individualizada.
Guarda este Reel para vuestra próxima exploración y compártelo con una familia a la que pueda ayudarle.
¿Qué resulta más fácil ahora mismo: mirar, tocar, oler o probar?