13/05/2026
Hace un tiempo vino a verme una mujer para recibir Reiki. Se encontraba nerviosa, no descansaba bien y sentía la mente muy cargada. Durante la sesión, mientras canalizaba la energía, sentí con mucha claridad que estaba embarazada y que esperaba una niña.
Quince días después regresó. Me explicó que, tras la primera sesión, se había sentido más tranquila, había recuperado claridad mental y una fuerza interior que hacía tiempo no sentía. Mientras realizaba esta segunda sesión, percibí de nuevo la presencia amorosa de mis guías espirituales. Entonces recibí un mensaje aún más profundo: aquella niña que estaba en camino llevaba la esencia de su abuela, una persona a la que ella había amado profundamente y cuya ausencia seguía sintiendo en su corazón.
Interiormente pregunté si debía compartir algo tan íntimo. La respuesta fue clara y serena: ella estaba preparada para recibirlo.
Al finalizar la sesión, con todo el respeto y el amor posibles, le transmití lo que había recibido. Le expliqué que sentía que esperaba una niña y que esa alma tenía un vínculo muy especial con su abuela. Sus ojos se llenaron de lágrimas. No eran lágrimas de tristeza, sino de emoción, de amor y de esperanza.
Con el tiempo, la ecografía confirmó que era una niña. Recuerdo la llamada que me hizo aquel día, emocionada, compartiendo conmigo la alegría de esa confirmación.
Pasaron los meses, nació la pequeña y, al mirarla por primera vez a los ojos, su madre sintió en lo más profundo de su alma aquello que ya intuía. Me dijo conmovida: “Feli, es ella”.
Hoy esa niña ha crecido y, con los años, su parecido con la abuela se ha hecho cada vez más evidente, no solo en sus rasgos, sino también en su manera de expresarse, en sus gestos y en la conexión tan especial que comparte con su madre.
Para mí, esta experiencia fue un regalo del universo y una confirmación de que el amor nunca desaparece; simplemente se transforma y encuentra nuevas formas de regresar a nuestras vidas.
Lo más hermoso de este camino no es recibir mensajes, sino ver cómo las personas encuentran paz, consuelo y felicidad en su corazón.
Y cuando eso sucede, siento profundam