31/05/2026
Ahora mis fines de semana no son una huida. Son una recarga y una extensión de mi vida, de los valores que quirero: amigos, compartir, celebrar, disfrutar, amar, ir despacio, saborear.
Antes vivía modo producir durante la semana, sin espacios para lo que yo quería. No había placer, solo seriedad y responsabilidad, “tengo que” todo el día.
Mi cuerpo estaba apretado, con exigencia, sin aire. Un acné que no cesaba. Hinchazón. Desajustes hormonales.
Deseaba alegría y a la vez me daba rabia la gente que sabía g***r de la vida.
Hoy le digo a la Paula de entonces:
“Eres adecuada, todo en ti está bien. Sólo necesitas volver a sentirte suficiente, valorarte siendo tú.
Tus logros, lo que opinen de ti y cuánto hagas no te va a llevar a la suficiencia.
Vas a tener que ver los patrones que te alejan de estar en tu centro. Todo lo que como mujeres hemos aprendido y seguimos cargando, aunque vestidas de productividad. Eso no es ambición, es vacío de ti.
Sigue tu coherencia. Siempre has querido ser ejemplo de persona que vive sin empujar, liviana, amando lo que hace.
Sigue como intuyes que se puede vivir: haciendo desde el cariño y disfrutando de sus talentos, compartiéndolos con quién necesite. Todo lo que te desconecte de ti será la brújula para recalcular ruta y volver al corazón.
Pide ayuda, con alguien que TE VEA de verdad. No como algo a arreglar, sino como un diamante que necesita pulir un poquito para volver a brillar. No solo sanarás, también te expandirás.
Verás que avanzarás más ágil.
Amarás tu dulzura. Tu vulnerabilidad será tu aliada.
Y aprenderás que lo que mueve la aguja no es tu mente, es tu cuerpo.
Acabarás honrando todo tu camino y sabrás para qué has tenido que vivir todo lo que ahora no entiendes.”
♥️
➡️ Escríbeme si el coste de vivir con exigencia te pesa demasiado y te diré cómo podrías volver a disfrutar, sin síntomas corporales.