04/09/2026
Vengo de una generación donde fuimos clase media a nuestra forma.....
Mi padre trabajaba de lunes a sábado, y no recuerdo haberle visto tanto.
Recuerdo la zapatilla voladora de mi madre sobre mi trasero, su puntería olímpica, y sus razones infinitamente justas para que la zapatilla voladora volara hasta mi trasero. Y, me temo que, como millones de niños y niñas de entonces, estamos ahora aquí sin traumas invivibles y con un amor inmortal hacia aquellas justas mujeres.
Mi infancia tiene fechas indelebles, como aquellas en las que mi padre vino a casa con un coche nuevo. La noticia de la década en casa era el coche nuevo.... Ésa era la gran clase media a la que pertenezco.
Recuerdo aquella vez que estuvimos a punto de comprar un piso en la playa. Pero lo compramos en el campo.
Teníamos dos casas, como muchos de los vecinos, pero no recuerdo haber salido a comer, o cenar, más allá de celebraciones importantes. Y en verano, íbamos al pueblo, alguna vez a la playa, pero por España: recuerdo el viaje a Gandía como el viaje más largo de mi vida, y papá conduciendo y fumando todo el viaje.
Teníamos dos casas, pero nuestra economía estaba centrada en lo básico. Compramos una televisión, y un par de neveras, y de vez en cuando nos compraban ropa, pero mi armario nunca tuvo crisis de espacio.
Y recuerdo que mi madre se empeñó en que fuéramos a clase de mecanografía: "Ahí está el futuro", dijo.
Teníamos dos casas, pero no gastábamos en internet porque no existía, y 4 o 5 veces al año íbamos a El Corte Inglés. Aquello era un acontecimiento en casa y mi madre nos vestía como si fuéramos a Buckingham Palace.
No teníamos seguros dentales, ni membresías de gimnasio, ni subscripciones a teles de pago, ni seguros para la mascota, ni viajes a países exóticos, ni ordenadores personales, ni 80 clases de yogures, ni tofu, ni Shein, ni entregas ultrarápidas, ni fast food, ni clases de yoga y de zumba, ni tiendas de conveniencia, ni inyecciones GLp1, ni Spotify premium, ni Amazon prime, ni Nintendo Switch Online (Plan Familiar) para jugar entre las consolas de casa, ni tardeos, ni estrellas Michelin, ni iPhone…
Leí años después, que los hogares españoles de mi infancia dedicaban casi el 30% de sus presupuestos a llenar la nevera, y el 20% los gastos de casa (hipotecas, alquileres, luz, agua y combustible). Hoy los hogares dedican aprox. el 15% de sus presupuestos en llenar la nevera, y el 33% a los gastos de vivienda y suministros básicos.
Dos casas, lavadora, nevera, televisión en blanco y negro, el día que papá llegó con el coche nuevo, mi madre era la mejor cocinera del mundo, y me daba con la zapatilla y los dos sabíamos que tenía razón.
Esa fue la vida de la mitad de la población española que vive hoy en un mundo ultradigital y con ultraopciones de consumo... Y quizá no fueron tan malos días aquellos. Ni tampoco estos... Se trata simplemente de la vida en cada momento.
FelizFinde