06/04/2026
de nuevo Dios me dio consuelo y descanso para el alma,
un deleite y una seguridad tan bienaventurados y poderosos
que no había ya miedo, ni tristeza, ni dolor,
físico o espiritual,
que hubiera podido afligirme.
Y luego, de nuevo sentí el dolor,
y de nuevo, en seguida, el deleite y la alegría,
ahora uno, luego otra.”
— Juliana de Norwich
Abril.
Mes de la salud mental.
Siento que hay algo que no se dice lo suficiente:
muchas personas que conviven con “enfermedades mentales” no quieren morir…
solo quieren que el dolor termine.
—
Yo he estado ahí.
En lugares donde la mente no para,
donde el cuerpo se apaga,
donde la vida pierde sus colores, sus sabores, su sentido.
He conocido el vacío.
La disociación.
El exceso.
El no querer existir sintiéndome completamente perdida.
Y también he conocido algo más:
el regreso.
—
Han sido múltiples,
y no de un día para otro.
No han sido procesos lineales.
Lejos de ser perfecto.
Y sí, reales.
—
Hoy siento la fortuna de poder hablar no desde la herida abierta,
sino desde un lugar que ha atravesado.
Y si algo puedo decir con honestidad es esto:
no estás solx.
no estás rotx.
y aunque ahora no lo veas…
hay más vida después de ese lugar.
—
Mi camino ha sido aprender a quedarme en mi cuerpo.
a sentir.
a nombrar lo que antes callaba.
Esa es parte de mi medicina.
—
Hoy elijo hablar de esto sin romantizarlo y también sin esconderlo.
Con respeto.
Con cuidado.
Con verdad.
—
Si estás atravesando algo difícil,
no tienes que hacerlo en silencio.
Hablar salva.
Sentir transforma.
Pedir ayuda es un acto de valentía.
—
Si sientes ganas de charlar… escríbeme.
No tengo todas las respuestas y, al mismo tiempo, algo sí te puedo decir:
he visitado los infiernos más oscuros y no me he quedado allí 🖤