16/08/2026
La música es una sustancia. Fluye a través de nosotros, nos demos cuenta o no.
Cada vez que escuchamos música, absorbemos algo. Afecta a todo nuestro organismo, hasta en sus capas más sutiles.
En este vídeo os invito a reflexionar sobre qué tipo de música estáis consumiendo. ¿Os nutre o os adormece? ¿Os ofrece alivio, alegría, esperanza, o genera más odio, dureza mental o ilusión?
Y para aquellos de nosotros que hacemos música, hay otra pregunta: ¿desde dónde creamos?
¿Es desde el ego, para que nos vean, para demostrar algo, para llenar un vacío?
¿O desde el espíritu, como un canal para lo divino?
Ya he dicho muchas veces que la creatividad no es algo que poseamos, es algo con lo que nos sintonizamos.
Lo que creamos fluye a través de nosotros y sale al mundo, llevando consigo la energía de su origen. Y eso conlleva una gran responsabilidad.
Cuando escuchas música, ¿quién está escuchando? ¿Qué parte de ti, y qué necesita o desea?
Y cuando haces música, ¿quién está creando? ¿A quién estás sirviendo?
¿Qué opinas?