10/09/2026
Y no es porque no me guste mi trabajo!
Es que todavía no puedo pasar a la estructura y el ritmo que pide el otoño.
Por suerte, el verano tardio es un respiro para hacer esa transición.
Es tiempo para digerir lo vivido en los últimos meses: ¿qué se queda porque nutre? ¿qué se va porque no aporta nada?
Siempre siento que estos días son los más reveladores del año:
Eso que no me apetece nada (¡pero nada!) retomar es lo que se tiene que ir.
Eso a lo que estoy deseando dedicarle tiempo... Eso me nutre.
Y no estoy hablando de rupturas dramáticas.
A veces, pequeños cambios traen grandes transformaciones.