La Acción de Amar. El Eneagrama del Yo Soy

La Acción de Amar. El Eneagrama del Yo Soy Impartimos conocimiento teórico vivencial con el objetivo de que mejores la acción de amarte a ti

 # LA ACCIÓN ESENCIAL (el hijo) NACE DE LA ACCIÓN DE SER (la madre)PARA VER LO QUE HACES TIENES QUE VER DESDE DÓNDE LO H...
05/06/2026

# LA ACCIÓN ESENCIAL (el hijo) NACE DE LA ACCIÓN DE SER (la madre)

PARA VER LO QUE HACES TIENES QUE VER DESDE DÓNDE LO HACES. YA QUE HACES LO QUE ERES.

La transformación no está en lo que haces, sino en la integración de las tres acciones capitales en el respeto a la unidad.

Para ver (punto 6) lo que haces (punto 9) tienes que ver desde dónde lo haces (punto 3), ya que haces lo que eres.

No se trata de moralidad, sino de nivel de ser: de identificación con los niveles de ti mismo. El nivel de ser determina la acción.

# # # Estructura del proceso:

* Punto 3: el origen de la identificación (desde dónde eres)
* Punto 6: la capacidad de ver (conciencia de lo que haces y eres)
* Punto 9: la manifestación de la acción (lo que haces en el mundo)

Si estás identificado con el ego, la acción se expresa como ego, aunque repitas palabras de amor.
Si estás identificado con el miedo, la acción se expresa como miedo, aunque esté vestida de buenas intenciones.
Si eres verdad, la acción se expresa como verdad.
Y si eres conciencia, la acción se expresa como conciencia.

Por tanto, tu acción de ser —o de identificación— determina tu acción esencial.

Porque la acción no está separada de ti: es la expresión inmediata del estado desde el que surge.

En el Eneagrama caracterológico, tal como lo desarrollaron maestros como Naranjo y otras corrientes contemporáneas del trabajo del carácter, se señala que el ego no es una entidad fija, sino un patrón automático de funcionamiento. El carácter no es algo que “se tiene”, sino algo que se repite como forma de percibir, sentir y actuar; podríamos definirlo como un lugar automatizado e incorrecto desde el que se realizan las acciones.

Desde este enfoque, la transformación no consiste en cambiar lo que hacemos, sino en reconocer el nivel de identificación desde el que surge la acción. No se trata de cambiar el acto, sino el estado desde el que emerge.

El Eneagrama caracterológico insiste en que el ser humano no actúa desde una libertad plena e inmediata, sino desde el nivel de conciencia en el que está identificado en cada momento. Por ello, la acción no es independiente del estado interno: es su manifestación directa. Una vez más, esto muestra la unidad dinámica de los puntos 3, 6 y 9.

La pereza, en este sentido, no es simplemente inactividad. Es la evitación de ver desde qué estado estás actuando. Es no querer mirar el origen de la acción para no tener que asumir la responsabilidad de lo que en ti se expresa. Metafóricamente, es como si el padre no quisiera ver desde qué lugar de la madre nace la acción del hijo.

Porque al final no solo hacemos cosas: nos vamos convirtiendo en aquello desde lo que actuamos.

De ahí la relación profunda entre el miedo a ver, la pereza y la vanidad: entre no querer ver el origen de la acción y querer quedarte solo con su apariencia.

Por eso, el trabajo no es solo cambiar lo que haces, sino también cambiar desde dónde lo haces; y en muchas ocasiones no tienes que cambiar el hacer, sino únicamente el lugar desde el que surge.

Y en ese ver, sin huida ni justificación, la acción comienza a transformarte. No porque cambie el hacer, sino porque cambia el origen desde el que surge.

El nivel de ser determina la acción.

Por lo tanto, la cuestión no es solo si realizas la acción esencial, sino desde qué nivel de ser la estás realizando.

La tradición del Eneagrama nos muestra la acción capital.La tradición del Eneagrama nos muestra que el punto 9 es el pun...
02/06/2026

La tradición del Eneagrama nos muestra la acción capital.
La tradición del Eneagrama nos muestra que el punto 9 es el punto capital dentro de la acción esencial. Por un lado, señala, lo que se conoce como la ascensión, un camino de maduración y expansión de la conciencia hacia lo que somos en plenitud; por otro, nos recuerda que la acción esencial sana dentro de la Acción de Amar es la integración, es decir, el retorno al respeto de la unidad equilibrada de todas las partes.
En este sentido, la idea de “ascensión” no debe entenderse como un movimiento de superioridad o alejamiento de la vida, sino como un proceso de mayor integración, coherencia y encarnación consciente del ser. No se trata de subir por encima de las partes, sino de unificarlas en una conciencia más amplia que las incluya sin excluir ninguna.
Desde esta perspectiva, la acción esencial neurótica se expresa como la “pereza”, entendida no solo como inactividad, sino como una tendencia a la desconexión y a la desintegración interna y externa. Esta dinámica conduce a la fragmentación de las partes y, en último término, a una pérdida y distanciamiento neurótico del ser unitario que somos.
Amar no sería entonces una dinámica de fragmentación o preferencia entre partes, sino un proceso de inclusión y reconciliación tanto interno como externo.
Por tanto, la evolución no consiste en realizar acciones con el objetivo de convertirse en una parte más importante que las demás, como puede interpretarse desde un punto 3 neurótico, ni en ser más fuerte, como puede surgir desde un punto 8 neurótico, ni en ser “más bueno” o más indiferenciado, como puede aparecer desde un punto 9 neurótico.
La evolución es el resultado de un trabajo consciente: la realización de acciones esenciales que conducen a la integración, a la integridad y a la posibilidad de una verdad unitaria del ser.
Este trabajo no ocurre por sí solo. Requiere atención sostenida, fricción interna y una vigilancia constante sobre la fragmentación, además de una perseverancia en las acciones capitales.
El ser humano, tal como es, no permanece en unidad. Se divide, se contradice y se olvida de sí mismo. Por ello, el camino hacia la unidad es necesariamente un camino de corrección continua.
En este proceso, el error no es una excepción, sino una manifestación de la mecánica de nuestra inconsciencia. Caer, desviarse y reaccionar forma parte de la condición ordinaria del estado de sueño en el que vivimos.
Por eso, el perdón no es un acto sentimental. Es una función de la comprensión: la aceptación lúcida de que el ser no puede aún sostener lo que no ha integrado.
Sin este esfuerzo deliberado y respetuoso en las acciones esenciales, no hay evolución. Solo repetición.
Esto no debe quedarse en una comprensión teórica, ha de ser llevado a la práctica de la vida hasta convertirse en experiencia real integrada en lo cotidiano. En ese sentido, el Eneagrama no es solo un mapa psicológico, sino una vía de transformación vivencial. Y esa transformación es lo que aquí se entiende como la Acción de Amar.

AMAR ES INTEGRARComo vemos, el gran Yo Soy nos recuerda que somos unidad y que precisamente ahí reside nuestra verdadera...
28/05/2026

AMAR ES INTEGRAR
Como vemos, el gran Yo Soy nos recuerda que somos unidad y que precisamente ahí reside nuestra verdadera fuerza. Por lo tanto, todo lo que sea atentar contra la unidad es una causa de sufrimiento y de creación de neurosis
Sin embargo, la pereza o los errores en la gestión en la transmutación del miedo a lo que somos nos llevan a la vanidad de identificarnos con lo que no somos y al rechazo de partes de nosotros mismos, por lo que comenzamos a agredir a la unidad que somos.
Como consecuencia, vamos en contra de las palabras del maestro Jesús de Nazaret:
“Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.
Al separar unas partes de otras rompemos el equilibrio que nos marca el punto 9 del eneagrama del Yo Soy. Nos distanciamos de la identidad correcta que nos marca el punto 3 y bloqueamos la acción de vernos correctamente que nos señala el punto 6. Por lo que nos alejamos de las 3 acciones capitales que forman la Acción de Amar.
Claudio Naranjo explicaba que la neurosis surge precisamente cuando nos olvidamos y nos distanciamos de lo que somos, lo que provoca que dejemos de habitar nuestra totalidad y quedemos atrapados en una personalidad fragmentada.
Una vez que nos identificamos con ella surge el ego neurótico, el cual no integra: selecciona, reprime, rechaza y divide.
Por ello, sanar implica volver a realizar las Acciones Esenciales para reunir las partes desintegradas del Ser, al tiempo que recordamos que:
“El poder de Dios es la unidad, ya que es la unidad del Ser que Somos lo que crea a Dios”.
Somos el amor de Dios.

En una línea semejante, Carl Gustav Jung afirmó:
“Uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad”.
Dicho de otra forma: uno se sana realizando la acción esencial de integrar el inconsciente en el consciente, ya que lo no integrado no desaparece; se proyecta, se somatiza o se transforma en sufrimiento, entre otras muchas formas.
Fritz Perls señaló que muchas neurosis nacen de la incapacidad para reconocer y sostener partes negadas de uno mismo. Aquello que no abrazamos o integramos conscientemente termina volviéndose contra nosotros mediante mecanismos como la proyección o la retroflexión.
Desde otra mirada, George Gurdjieff enseñaba que el ser humano vive dividido, funcionando como una multiplicidad de “yoes” contradictorios. El trabajo interior consistiría precisamente en crear unidad (integración) y presencia dentro de esa fragmentación mecánica.
El taoísmo, a través de Lao-Tsé, nos recuerda que la sabiduría no nace de la lucha contra la naturaleza, sino de vivir en armonía e integración con ella. El ser humano sufre cuando rompe la unidad profunda de la vida intentando convertirse en una imagen separada de lo que es.
El eneagrama nos muestra que el punto 9, situado en el centro de los puntos que conforman la Acción Esencial, representa la integración y el equilibramiento de todas las partes.
Es el espacio donde las fuerzas internas dejan de actuar de manera fragmentada y comienzan a ordenarse en una unidad consciente. El punto 9 simboliza la posibilidad de reunir lo disperso, armonizar los opuestos y permitir que el ser humano vuelva a su eje esencial.
Desde esta comprensión, amar no es solamente sentir o desear, sino integrar. Allí donde las partes divididas encuentran reconciliación, aparece una energía más unificada, más presente y más real.
El punto 9 no representa solamente equilibrio psicológico, sino la posibilidad de una presencia unificada donde las partes dejan de competir entre sí y comienzan a servir a una misma dirección interior enfocada en la ascensión de la sexualidad, el amor y la conciencia que somos.

El gran problema en la acción de amarnosEl gran problema es que, si el miedo principal es a nosotros mismos, tenderemos ...
18/05/2026

El gran problema en la acción de amarnos
El gran problema es que, si el miedo principal es a nosotros mismos, tenderemos a huir de nosotros, a atacarnos a nosotros mismos y también entre nosotros. Así, la mala gestión de esta emoción se convertirá en una causa de autodestrucción; es decir, de pasión neurótica.
Como desarrolla Claudio Naranjo en su obra Carácter y neurosis, las pasiones del eneagrama son formas de degradación de la conciencia y pérdidas progresivas del ser. La neurosis no es solamente un problema psicológico: es una desconexión profunda con nuestra verdadera naturaleza, proveniente en gran parte de no realizar la acción esencial de transmutar el miedo en fe y valoración de nosotros mismos.
Por ello, una de las grandes acciones necesarias para no crear el eneagrama neurótico con sus pasiones es la de transmutar esa energía en valoración y fe en lo que somos. Ahí reside la clave de este tema: el miedo a nosotros mismos, que brota de la sombra o del inconsciente, ha de ser transmutado en amor hacia nosotros mismos. De lo contrario, acabaremos convirtiéndonos en los causantes de nuestro propio sufrimiento y de nuestra pasión.
Fritz Perls, en textos y enseñanzas vinculadas a la terapia Gestalt, afirmaba que “el miedo es excitación sin respiración”. Con ello señalaba que muchas veces el sufrimiento no nace de la emoción en sí misma, sino de la interrupción de nuestra capacidad de sostener conscientemente la experiencia emocional; de nuestra caída del orden interno, de la presencia y de la templanza.
Recuerda: no se trata solamente de saber cuál es tu eneatipo neurótico; se trata de comprender cómo no crearlo. Porque el verdadero trabajo no consiste en identificarnos con nuestra herida o con nuestro carácter, sino en aprender a transformar la relación que mantenemos con nosotros mismos y volver al yo genuino.
Y como enseñaba George Gurdjieff en las enseñanzas del Cuarto Camino, “el hombre está dormido”. Vive bajo un estado de hipnosis psicológica y necesita realizar un esfuerzo consciente —o un conjunto de acciones esenciales— para salir de él. Vivimos mecánicamente.
La vanidad o identificación errónea con nuestros miedos, reacciones y automatismos nos convierte en autómatas que repiten las mismas acciones destructivas una y otra vez. Por ello, el camino consiste en volver a identificarnos con la autenticidad —el punto sano del Eneatipo 3—. Es una vuelta a casa, un proceso de regreso al corazón consciente y sexual que somos.

EL MIEDO MÁS GRANDE NO ES AL MUNDO…ES A ENCONTRARNOS CON NOSOTROS MISMOS.La mayoría de las personas creen que su miedo v...
15/05/2026

EL MIEDO MÁS GRANDE NO ES AL MUNDO…
ES A ENCONTRARNOS CON NOSOTROS MISMOS.

La mayoría de las personas creen que su miedo viene de fuera:
del abandono, del fracaso, de la pérdida, del rechazo o de lo que pueda ocurrir.

Pero existe un miedo todavía más profundo:
el miedo a ver y ser lo que realmente somos.

Por eso el ser humano pasa gran parte de su vida huyendo de sí mismo sin darse cuenta.

Huimos mediante la hiperactividad.
Mediante la necesidad de agradar.
Mediante las adicciones.
Mediante el control.
Mediante el pensamiento constante.
Mediante relaciones que utilizamos para no sentir el vacío.
Incluso mediante personajes espirituales que aparentan conciencia mientras esconden heridas no miradas.

Y cuanto más huimos de nosotros mismos, más miedo creamos.

Porque el miedo profundo no nace solo de lo que ocurre fuera, sino de la distancia que existe entre nuestro personaje y nuestro verdadero Ser.

Nos enseñaron a desconfiar de lo que sentimos.
A esconder vulnerabilidades.
A adaptarnos para ser queridos.
A sostener máscaras para sobrevivir.

Y así comenzamos a caer del Yo Soy.

El problema es que cuanto más lejos estamos de nosotros mismos, más inseguridad aparece.
Entonces intentamos controlar más, aparentar más, defendernos más… y seguimos alejándonos todavía más de nuestro centro.

Ahí nace la pasión del miedo.

Pero el verdadero camino espiritual no consiste en luchar contra el miedo.
Consiste en volver a encontrarnos.

Porque cuando una persona vuelve realmente a sí misma, algo profundo cambia:
aparece presencia, confianza y verdad interior.

Tal vez por eso los textos dicen:

“Cuando caéis de vosotros aparece el miedo.
Pero cuando estáis en vosotros, todo se convierte en una vivencia que os ayuda a encontraros más a vosotros mismos”.

Sanar es encontrarse a uno mismo.

EL MIEDO COMO PASIÓN DE SUFRIMIENTO.El miedo, cuando no se hace la Acción Esencial de transmutarlo, no es simplemente un...
14/05/2026

EL MIEDO COMO PASIÓN DE SUFRIMIENTO.
El miedo, cuando no se hace la Acción Esencial de transmutarlo, no es simplemente una emoción incómoda: es una fuerza desorganizadora de la experiencia humana que atraviesa la percepción, la mente, la acción y la construcción de la realidad. Su efecto no consiste tanto en destruir, sino en distorsionar, generando una separación progresiva entre lo que es y lo que se interpreta como real.
Desde esta perspectiva, el trabajo esencial no es eliminar el miedo, sino desarrollar la capacidad de permanecer conscientes dentro de él sin quedar gobernados por su dinámica. En palabras de Viktor Frankl, “entre el estímulo y la respuesta hay un espacio; en ese espacio reside nuestra libertad y nuestro poder de elegir nuestra respuesta”. Ese espacio es precisamente el lugar donde el miedo deja de determinar la acción y emerge la conciencia.
Cuando ese espacio no se sostiene, el miedo reorganiza la experiencia interna: distorsiona la percepción, fragmenta la mente y altera la relación con la realidad. Carl Gustav Jung lo sintetiza al afirmar que “aquello que no hacemos consciente aparece en nuestra vida como destino”, describiendo con precisión cómo lo no integrado termina configurando la propia biografía.
Desde la tradición existencial, Søren Kierkegaard define el miedo como “el vértigo de la libertad”, subrayando que no se trata únicamente de una reacción ante lo externo, sino de la exposición del individuo ante su propia capacidad de ser y elegir. En este sentido, el miedo a ser lo que somos se revela como una resistencia a la libertad misma.
Cuando el miedo domina la estructura interna, la percepción se distorsiona, la acción se bloquea y la autenticidad es sustituida por una identidad construida. La vida deja entonces de sostenerse en la verdad para organizarse en torno a la imagen. Como advierte Jiddu Krishnamurti, “no es señal de salud estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”, recordando la importancia de cuestionar las estructuras internas que nacen del miedo y no de la conciencia.
Sin embargo, el miedo no es un error del sistema humano, sino una energía que requiere integración y transmutación. Cuando es observado sin identificación, deja de operar como distorsión y se convierte en un umbral de lucidez. En ese punto, la acción deja de ser reactiva y comienza a ser consciente.
La clave, por tanto, no es combatir el miedo ni negarlo, sino aprender a transmutarlo( acción esencial) sin perder la identidad y claridad del Ser. Cuando esto ocurre, la percepción se ordena, la mente se estabiliza y la acción recupera su alineación con la verdad interna. Y desde ahí, la vida deja de ser una respuesta al miedo para convertirse en una expresión consciente de lo que somos.

🌙 Encuentro – 29 de mayo📍 Merindad de Sotoscueva, BurgosEl 29 de mayo, bajo la influencia de la luna, nos reuniremos par...
08/05/2026

🌙 Encuentro – 29 de mayo

📍 Merindad de Sotoscueva, Burgos

El 29 de mayo, bajo la influencia de la luna, nos reuniremos para profundizar en la templanza y el enraizamiento interior, a través de una velación junto al fuego y la medicina del temazcal, donde el silencio y el calor nos devuelven a lo esencial.

Buscaremos habitar la unidad con el todo y la escucha silenciosa de lo que somos, permitiendo la expresión desde ese estado de presencia.

🔥 Horario aproximado
22:00 h – Meditación al fuego
00:00 h – Temazcal
01:00 h – Meditación al fuego + cacao (opcional)
02:00–03:00 h – Cierre
💰 Aportación
55 € – Encuentro
60 € – Con cacao
35 € – Dormir en la escuela
📞 Contacto

637 459 878

Por si te ayuda en tu busqueda
31/03/2026

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ENEAGRAMA- ENEAGRAMA DEL YO SOY. BIOENERGETICA. GESTALT. ACCION DE AMAR. DESARROLLO PERSONAL. CONOCIMIENTO TRASFORMADOR.

Bloquear tus impulsos es negar tu aprendizaje.Escucharlos es abrir la puerta a tu evolución,a tu amor propio y a tus Acc...
10/03/2026

Bloquear tus impulsos es negar tu aprendizaje.
Escucharlos es abrir la puerta a tu evolución,
a tu amor propio y a tus Acciones Esenciales.

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Linares
Burgos
09557

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